Fue esta mañana en una declaración al conmemorarse los tres años del inicio del estallido social en octubre de 2019. El presidente Boric toma el discurso criminalizador de la derecha, sigue con las querellas a los presos políitcos y garantiza la impunidad de carabineros por las masivas violaciones a los DDHH.
Martes 18 de octubre de 2022 14:29
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En horas de la mañana de este martes y al cumplirse tres años de la revuelta social que estremeció al país y al continente, el presidente chileno Gabriel Boric pronunció un discurso que, tomando la posición que ha venido desarrollando su coalición, Apruebo Dignidad, ha profundizando sus ataques contra la revuelta de octubre con los argumentos de la derecha, criminalizando a los manifestantes y garantizando la impunidad a Carabineros por las violaciones masivas de DDHH.
En su discurso Boric dijo que “El estallido social fue un campo fértil para la expansión de conductas violentas destructivas, que también han dejado víctimas y secuelas, y desde todas las posiciones políticas tenemos que decirlo con claridad”, señalando además que “esa violencia se volvió contra las propias causas del estallido al producir una creciente ola de rechazo en la sociedad”.
Algo que pudo haber dicho fácilmente cualquier dirigente de un partido de la derecha, y que hoy el gobierno del Frente Amplio, el Partido Comunista y de la resucitada Concertación toman como su discurso contra las y los millones que salieron a protestar.
Boric y su coalición, que se dice progresista, ya no disimulan su rechazo abierto a la revuelta. Tampoco atinan siquiera a lo que podría ser un discurso de los "dos demonios" diciendo que había violencia de ambos lados. No, a tres años de la rebelión Boric toma todos sus argumentos del arsenal de la derecha, criminaliza a los manifestantes y acaba de ratificar en sus puestos a los altos mandos de Carabineros que fueron parte de la brutal represión, abusos y asesinatos.
“Este tipo de violencia no es inocente, causa daño, alienta el odio, genera inseguridad y termina fomentando regresiones políticas antidemocráticas que no queremos para Chile”, apuntó Boric, tratando de culpar a la población por las políticas represivas del Estado, del que él mismo es ahora cabeza de gobierno, y que fomenta incluso contra la población migrante y el pueblo mapuche.
Se dio el lujo también de autodefinirse de izquierda aunque para una política claramente de derecha: “Desde la izquierda debemos ser más categóricos que nadie al poner un dique a esas conductas, en enfrentarlas sin complejos, denunciarlas y castigarlas”.
“La protesta social no puede ser sinónimo de violencia no puede cobijarla ni justificarla, porque va en contra de sus principios y propósitos y en contra de su vocación de mayoría”, insistió Boric, en una declaración donde brilló por su ausencia cualquier referencia a Piñera y sus ordenes al aparato represivo del Estado.
Frente al descontento popular, cínicamente dijo que “no podemos construir un país más justo quemando los buses en que se transportan los ciudadanos y ciudadanas, o dejando a personas sin semáforos para cruzar la calle, o a los emprendedores y trabajadores sin su fuente de ingreso. Simplemente no es aceptable”.
Y también puso énfasis en que “tampoco lo es ir a atacar a policías, que son, a fin de cuentas, funcionarios del Estado que están cumpliendo un servicio que les encomienda el sistema democrático”, como si estos fueran cualquier trabajador de un centro de salud o un profesor, y no el brazo armado del Estado, creado precisamente para aplacar el descontento popular.
Y la guinda de la torta del discurso, donde el Presidente trató con toda la retorica, y argumentos difíciles de entender la separación entre carabineros que violan DDHH y los que no, que “las violaciones a los derechos humanos, como daños oculares, agresiones sexuales, lesiones graves, hasta muertes, no son aceptables, y a la vez Carabineros cuenta con todo nuestro respaldo para combatir la delincuencia y asegurar el control del orden público en el marco del estado de derecho... No hay una dicotomía entre ambas posiciones y lo vamos a defender.”, advirtió.
Otro lamentable discurso que sigue danto cuenta de que la coalición que encabeza Boric ahora gobierna para la agenda de la derecha y que ante la crisis económica que vive Chile y el mundo, la inflación y la carestía de la vida, solo podrá ofrecer recetas de ese tipo para proteger a los grandes empresarios y no el descontento de las grandes mayorías, que hoy son apuntadas como delincuentes por salir a protestar.