Una marcha de tres gremios, sin trabajadores en la calle, es toda la oposición que tiene Schiaretti a su ajuste salvaje a los jubilados.
Miércoles 25 de mayo de 2016
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El día lunes se desarrolló una marcha de sólo tres de los gremios afectados por el recorte de las jubilaciones: La Bancaria, UEPC (docentes) y el SEP (empleados públicos). Movilizando los cuerpos orgánicos y jubilados, pusieron en la calle unas trescientas personas para reclamar la derogación de la ley 10.333. Saliendo de la sede de cada entidad gremial, las columnas confluyeron en la esquina de Rosario de Santa Fe y Alvear, sede de la Caja de Jubilaciones y Retiros de la Provincia de Córdoba. Allí se concentró para marchar a la Plaza San Martín, lugar donde se realizó un pequeño acto. Este consistió en un número artístico ofrecido por el Taller de folclore de jubilados de UEPC, tras el cual hablaron los secretarios generales de los tres gremios.
Raúl Ferro de la Bancaria dijo que el gobierno fue votado pero que tenemos que “tener la capacidad de ratificar en el camino que lo que está mal está mal, no porque los hayan votado sino porque les está cagando la vida a los jubilados y a los que vienen. El derecho único que tenemos los trabajadores es decirles que no en la calle y movilizados. Acá nos están cagando a todos y tenemos que tener la grandeza de sentarnos los aportantes y meterles un millón (de personas) en la calle y vamos a ver si esta ley no se va a la mierda”. Fue el único de los tres oradores en exigirles “grandeza” a los dirigentes de los demás sindicatos afectados, que ni siquiera sacan los cuerpos orgánicos a la calle.
Juan Monserrat de UEPC dijo que la Caja es de los aportantes y que se necesita construir un sistema previsional, solidario y de reparto. Cuestionó que la ley 10.078 (la ley con la cual De la Sota ajustó a los jubilados) generaba un déficit de poco menos de 300 millones para 2016 y para salvar la Caja se votó (el 23 de diciembre de 2015) la ley 10.333 (el ajuste del nuevo gobierno de Schiaretti), que genera un déficit para este año de 1500 millones. Exigió a Schiaretti la derogación de la 10.333. Y dijo que si el gobernador va a subsidiar la educación y la salud de los municipios, le pague a los docentes de la provincia lo que cobran los docentes de la municipalidad de la ciudad de Córdoba. En síntesis, fue un discurso con algunas denuncias tibias y un par de datos duros… aunque sin ninguna política real para enfrentar el ajuste.
José Pihen, del SEP, dijo que además de la derogación de la ley 10.333 hay otros temas que comprometen a los dirigentes. Expresó que todavía se habla muy poco del trabajo precario en el Estado, siendo que el Papa Francisco dijo la semana pasada que es un pecado mortal mantener los trabajadores precarios, y que en Córdoba todavía sigue habiendo trabajadores precarios en la provincia y en los municipios del interior.
Es increíble cómo se anima a hablar de los trabajadores precarios quien dejó pasar todos los despidos que durante años hizo Unión por Córdoba y especialmente los que realizó Schiaretti desde enero de este año. Además de ser la cabeza del sindicato de los empleados públicos de la provincia, es el titular de la CGT Regional Córdoba, que en vez de luchar por los trabajadores, se dedica a hacer homenajes a quienes lucharon. En ese sentido, dijo que el próximo paso es ratificar el compromiso el viernes 27 en Bulevar San Juan y Arturo M. Bas, donde cayó muerto Máximo Mena en el Cordobazo; que es un compromiso de lucha por la dignidad del trabajo, para que nadie quede sin trabajo, por la dignidad de un salario que sirva, por el 82% para los jubilados. Cerró diciendo que la única posibilidad es “que seamos capaces de expresar la resistencia a toda esta política”.
Ya se dijo todo lo que no hizo este burócrata para asegurar que pasen los despidos. Otro tanto cabe decir de su gallardía para pelear por el salario: no hizo una sola consulta a la base y firmó algo tan insuficiente que, desde ese momento, no pasó un solo día sin que hubiera asamblea, movilización, olla popular y tantas otras iniciativas de lucha en los hospitales de toda la provincia.
Con respecto a los jubilados, las conducciones de los sindicatos afectados por el recorte previsional han tenido dos políticas: algunos han optado por marchar sólo con cuerpos orgánicos una vez al mes, otros han elegido el silencio. Hasta ahora, ninguno eligió la lucha.