Cientos de jóvenes bloquearon durante cuatro horas la sede de la multinacional danesa a pesar de un fuerte operativo represivo que incluyó el encarcelamiento de unos 20 activistas, incluida Greta. Una muestra más de una juventud que denuncia el genocidio sionista y une la lucha climática, anticapitalista y antiimperialista.
Miércoles 26 de febrero 12:38
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“Estamos aquí frente a la sede de Maersk, una de las compañías navieras más grandes del mundo, que el año pasado, solamente el año pasado, envió miles de toneladas de equipamiento militar a Israel para facilitar su genocidio en Gaza. Y estamos aquí para exigir que Maersk detenga todo transporte de armas y componentes de armas hacia Israel. [La compañía] tiene que rescindir todos los contratos e inversiones que apoyen el genocidio y la ocupación de Palestina”. Así explicaba la activista climática Greta Thunberg la acción que junto con junto a varios cientos de activistas climáticos bloquearon este lunes la sede de la multinacional naviera Maersk en Copenhague (Suecia).
A principios de febrero, el medio independiente danés especializado en periodismo de investigación Danwatch había revelado que 14 buques portacontenedores diferentes propiedad de Maersk habían transportado miles de toneladas de equipo militar a Israel 43 veces entre octubre de 2023 y septiembre de 2024. Frente a esto, la multiancional escribió: “El transporte de carga en nombre del gobierno de los EE. UU. no contiene armas ni municiones. Estos envíos están relacionados con la política estadounidense en virtud del Programa de Cooperación de Seguridad entre los EE. UU. e Israel. La carga ha sido examinada y es legal y cumple con las leyes aplicables”.
Demasiado burdo para Greta y la juventud danesa que pelea contra la destrucción del planeta desde los inicios de Friday for future (Los viernes por el futuro), que viene manifestandose denunciando el genocidio que lleva adelante el Estado de Israel en Gaza con la promoción del imperialismo norteamericano. Por lo que, continuando con acciones que vienen llevando adelante desde el inicio del genocidio, organizaron el bloqueo.
Los bastonazos y gases de la policía danesa no se hicieron esperar y finalmente unos 20 activistas, entre ellos la propia Thunberg, fueron encarcelados. No era la primera vez, a principios de septiembre del año pasado habían sido detenidos en una acción similar en el campus de la Universidad de Copenhague. "No hay justicia climática en territorio ocupado", plantearon en su momento sintetizando la unidad de la lucha antiimperialista y climática.
Pero a pesar de la represión, la acción y el mensaje de denuncia antiimperialista y de solidaridad con el pueblo palestino recorrió en pocas horas el planeta vía redes. El martes, un nuevo posteo de la cuenta de Thunberg señalaba: "¡COMPARTE ESTO! ¡Más de 1000 activistas OCUPARON la sede de Maersk en Copenhague! Maersk ha estado enviando MILLONES de kilogramos de equipo militar, incluidos vehículos blindados, al ejército de Israel desde el comienzo de su guerra genocida contra Palestina.
A pesar de la fuerte represión policial, las porras y los gases lacrimógenos, los manifestantes ROMPIERON las barricadas y CERRARON la sede de Maersk durante más de 4 horas.
¡Somos más que ellos!
Resistamos."
A esta altura, hablar de "activismo climático" queda corto. La acción de Copenhague se inscribe en la emergencia, desde el inicio del genocidio sionista, de una juventud que se levanta en todo el planeta denunciando la atrocidad imperialista, desde los campus y las calles de Estados Unidos hasta las principales universidadedes de países como Francia, España, Países Bajos y otros de Europa.
La figura de Greta Thunberg simboliza la radicalización de un sector de la juventud mundial que, partiendo de la militancia climática y ecologista, va tomando posiciones anticapitalistas y antiimperialistas, denunciando fuertemente el genocidio sionista en Gaza e incluso llamando a no caer en la trampa del "mal menor" en las elecciones nortemericanas, en las que tanto el partido demócrata como el republicano tienen las manos manchadas de sangre por su gerrerismo y complicidad genocida.
Recientemente Greta [planteó la necesidad de una alianza entre ecologistas y trabajadores>https://www.laizquierdadiario.com/Poner-fin-a-la-oposicion-clima-trabajo-Greta-Thunberg-defiende-la-alianza-entre-ecologistas-y], desde la planta bajo control obrero GKN, que lucha por su reconversión ecológica: "El territorio defiende la fábrica, la fábrica defiende el territorio", plantó allí. "El fin del mundo y el fin de mes son una sola batalla. Hacemos un llamado al movimiento climático internacional para que apoye la idea de la reindustrialización desde abajo."