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Red Internacional
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Gatillo Fácil. La autopsia confirmó que a Facundo Scalzo los gendarmes lo asesinaron por la espalda

Se cayó la mentira de manual usada por los tres uniformados acusados del crimen del joven del Bajo Flores. El examen realizado al cuerpo de Scalzo confirmó el fusilamiento.
Tras pagar una fianza de $ 100.000, dos de los tres gendarmes detenidos quedaron en libertad.

Miércoles 24 de junio de 2020 14:07

El de Fernando Scalzo es otro caso de gatillo fácil, esta vez en manos de la maldita Gendarmería.

Los resultados arrojados por la autopsia que se conocieron en las últimas horas demuestran lo que sus amigos, su madre, vecinos del Bajo Flores que fueron testigos del crimen e incluso la médica del Hospital Piñero que recibió a Fernando todavía con vida, aseguraron desde el primer momento: lo mataron por la espalda.

Facundo cayó herido de muerte luego de ser perseguido por un grupo de gendarmes entre quienes estaban Juan Pablo Ruiz, Jorge Pérez y Diego Rocha, hoy procesados como autores del crimen.

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Como siempre hacen las fuerzas de seguridad para intentar dejar impunes sus crímenes, los tres gendarmes mintieron en sus declaraciones indagatorias y hasta aportaron un arma que, según sus dichos, había sido usada por el joven de 20 años. Pero las pericias determinaron que esa pistola nunca fue disparada.

A pesar de las mentiras criminales, Ruiz y Pérez transitarán el proceso judicial en libertad tras haber pagado una fianza de $ 100.000 pesos el lunes, mientras que Rocha (señalado como el que disparó el arma homicida), continuará en prisión preventiva imputado por "homicidio calificado".

La jueza a cargo de la causa, Alejandra Allaud, justificó la detención de Rocha ya que "se avizora la existencia de un muy alto peligro de fuga y de entorpecimiento de la investigación". ¿En Ruiz y Pérez no avisora eso su señoría?

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El jueves pasado Andrea Scalengue, madre de Facundo, publicó una carta en Revista Cítrica en la que denuncia cuál fue la respuesta de los gendarmes después de haber asesinado a su hijo: “lo mataron y se me cagaban de risa en la cara".

En el texto, Andrea cuenta quién era su hijo, cómo fueron los hechos y reclama justicia. “Facundo estaba parado en la esquina y vinieron los gendarmes y le pegaron cuatro tiros. Le pegaron tres tiros en la espalda y uno en el brazo. A mi hijo me lo dejaron morir porque no me dejaron que yo vaya y lo levante. Se me cagaban de risa en la cara los gendarmes. En ningún momento a mi hijo le dijeron alto, quédate ahí, solo le pegaron cuatro tiros. La ambulancia tardó casi 50 minutos en llegar y reprimieron, yo tengo moretones en dos brazos y una gendarme me pegó, estaban tirando tiros al aire. Yo me agaché para agarrar a mi hijo y un policía de la Federal me corrió. Cuando no me dejaban subir a la ambulancia, la gente se empezó a abalanzar para que me dejen subir a mí, pero no para pegarle a los gendarmes, y ahí la Gendarmería empezó a reprimir y no eran tiros de bala de goma".

En un artículo publicado en este sitio Carla Lacorte, víctima sobreviviente del gatillo fácil y referente del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) advierte que "el incremento de los casos de gatillo fácil es realmente preocupante" y lo grafica con los casos de Facundo Scalzo, Diego Arzamendia (Berazategui), Ignacio Seijas (Lomas de Zamora), Fernando Almirón (Quilmes), entre muchos otros.

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"Los organismos de derechos humanos, las organizaciones obreras, estudiantiles y de la izquierda tenemos que tomar con todo la lucha contra el fortalecimiento del aparato represivo que hoy nos cuesta la muerte de tantos pibes y mañana será desplegada sobre los trabajadores que salgan a luchar por salario y contra los despidos", afirma Lacorte, autora del libro La disciplina de las balas.

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