El domingo 6 de setiembre comenzó la marcha al grito de “Ni una menos”. Fue organizada por estudiantes del Liceo de Ciudad Neily y contó con una asistencia de alrededor de 60 personas. Forma parte de la gran jornada de moviliación que atravesó el país ese día.
Jueves 10 de septiembre de 2020 16:34

Desde el domingo 6 de septiembre, se extienden en Costa Rica movilizaciones de mujeres, especialmente jóvenes, para exigir Justicia por el caso de Allison Bonilla, joven de 18 años que está desaparecida desde hace 6 meses. Este hecho tuvo mucho impacto en las adolescentes porque Allison fue interceptada cuando regresaba del colegio. Después de la detención y confesión del principal sospechoso, el movimiento se extiende luego de la convocatoria en la capital, San José.
Te puede interesar: Movilizaciones en todo el país por Allison Bonilla y por todas las que faltan
Te puede interesar: Movilizaciones en todo el país por Allison Bonilla y por todas las que faltan
“Nos llamó mucho la atención la marcha que iban a hacer en San José, y como aquí no se hacen ese tipo de actividades, entonces decidimos hacerlo para ver si las mujeres nos apoyaban en esto”, expresó Angélica Villalobos, estudiante de la carrera de Sociología de la Universidad de Costa Rica, una de las organizadoras de la convocatoria.
Vestidas de negro y con tapa bocas, armadas con pancartas y alcohol en gel, las participantes iniciaron el recorrido por las calles de Ciudad Neily. No sin antes contar con la visita de la policía, quienes reiteraron que, si no se seguían las normas sanitarias, la manifestación sería disuelta.
Ante la amenaza de la autoridad, se ordenaron las personas manteniendo la norma de distanciamiento social y se dio inicio al recorrido. Al principio, casi no se oían las consignas. Para la mayoría de las asistentes, esta era su primera manifestación; sin embargo, no pasaron 15 minutos cuando todas gritaban al unísono: “¡Se va a caer, se va a caer!”.
La primera parada que realizó la marcha fue, justamente, al lado de las instalaciones del Liceo de Ciudad Neily. En ese lugar, las jóvenes demostraron su gran descontento con la administración del colegio por encubrir los numerosos casos de acoso sexual de profesores hacia las estudiantes. Además, exigieron que haya medidas contra aquellos que difunden imágenes con contenido sexual de las alumnas, ya que es una situación reiterativa:
“El acoso que recibimos por parte de los profesores en el colegio, creo que sería uno (de los detonantes para convocar la marcha), del cual todo mundo tiene conocimiento y no hay ningún profesor responsable. Nadie hace nada. O el acoso por parte del director hacia las mismas estudiantes. También, el difundir fotos de menores de edad y que todos nos echen la culpa a nosotras”, recalcó Ana Gabriela Zúñiga, también organizadora de la marcha y estudiante del Liceo de Ciudad Neily.
El calor sofocante de esta región acompañó a todos, pero esto ni la patrulla que seguía las filas logró disminuir la combatividad. Estando frente de las oficinas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), las mujeres se detuvieron y comenzaron a agitar la manifestación. Entre los reclamos se encontraba la acusación de negligencia y, por tanto, responsabilidad del Estado en los casos de feminicidios ocurridos recientemente. De la misma forma, la marcha se detuvo frente al edificio de Colosal, un medio de comunicación regional. El descontento es consecuencia de la complicidad de los medios masivos con el sistema que revictimiza a las personas afectadas por la violencia machista.
La caminata que se extendió por un kilómetro, finalizó en el parque de Neily con la reflexión de las compañeras acerca de seguir organizándose para enfrentar la violencia patriarcal. Sumado a todo lo anterior, se recordó a las víctimas que hay alrededor del mundo por aborto clandestino. Muchas de las manifestantes portaban sus pañuelos verdes. Por esta razón, se argumentó a favor de luchar por el aborto legal, seguro y gratuito.
“A partir de esto se va a hacer un colectivo grande que va a servir de acuerpamiento para hacerse sentir en todo el país y creo que van a ser un apoyo para las mujeres de las zonas rurales. Un movimiento como este duró muchísimo en formarse, hasta el 2020 se está logrando que en Ciudad Neily se reúnan y marchen. Entonces, siento que se van a lograr grandes cosas”, así manifestó Diana Arrieta, vecina de Coto Brus.
De todo lo anterior, es muy importante recalcar la responsabilidad del Estado en los casos de feminicidios y violencia patriarcal. Por esta razón, es fundamental que el movimiento de mujeres de la zona Sur, y de todo el país, sea independiente y confíe solo en sus propias fuerzas.
Es necesaria la organización de las mujeres en las instituciones educativas para llevar hasta las últimas consecuencias los casos de acoso y violencia sexual. Se sabe que a la administración no le interesa la seguridad de las mujeres, cuando se inclina más por culpar a las alumnas por el largo de sus faldas que por encontrar los culpables de la difusión de contenido pornográfico de menores de edad.
Además, es imprescindible la exigencia de buenas medidas apoyo a las víctimas de violencia patriarcal. Es necesario que estas cuenten con asistencias psicológica y refugio transitorio para que puedan estar en espacios seguros. Junto con esto, y debido a la situación de pandemia, que se les adjudique un salario de cuarentena para no tener que depender económicamente de su agresor.
Frente a la violencia patriarcal, desde Ciudad Neily recalcamos : ¡Ni una menos! ¡Alto al acoso sexual! ¡Aborto legal, seguro y gratuito en el hospital!