Este martes, familiares, activistas y defensores de derechos humanos se movilizaron en el Centro Histórico de la ciudad de Morelia, Michoacán, en contra de la oleada de violencia que se descarga sobre las jóvenes y trabajadoras del país y que, hasta agosto de 2020, se ha cobrado la vida de por lo menos 168 mujeres en la entidad. De estos casos, apenas 13 han sido tipificados como feminicidios por las autoridades locales, el resto han sido clasificados como "homicidios dolosos".
Con estas cifras, el estado encabezado por el perredista Silvano Aureoles ocupa el puesto 16 a nivel nacional de casos de feminicidio y Morelia está entre los cien municipios o ciudades con más de estos crímenes.
Casos como el de Jessica González, Yuri, Xitlalli y María Fernanda han conmocionado a la población las últimas semanas y han recibido una importante cobertura por parte de los medios locales. Sus casos son ejemplares de la omisión, las irregularidades en las investigaciones cometidas por parte de las autoridades y también de cómo estos crímenes se descargan sobre mujeres estudiantes y trabajadoras.
Ante el descontento y jornadas de protesta que han coordinado acciones en ciudades como Morelia, Puruándiro, Huetamo, Apatzingán y Uruapan, autoridades locales lanzaron medidas como un programa de "botón de pánico" que resulta a todas luces insuficiente para contrarrestar las condiciones sociales y estructurales que derivan en violencia feminicida y en impunidad para las víctimas.
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