Esta acción de pueblos indígenas, acompañados y respaldados tanto por docentes como por normalistas rurales y urbanos, se enmarca en una serie de manifestaciones por el actuar del gobierno local, encabezado por el morenista Alfredo Ramírez Bedolla, quien en semanas recientes había actuado contra la autodeterminación y el respeto a los pueblos indígenas de distintas regiones de la entidad al no permitirles elegir a sus autoridades educativas, además de que se negó a retirar el monumento racista llamado “Los constructores”.
Después de que fue derribado dicho monumento, fueron detenidos más de 20 manifestantes, entre comuneros de la regiones de Zirahuen y Jarácuaro, así como normalistas de la Normal Rural de Tiripetío, mientras se retiraban del lugar. Cómo repuesta ante la detención de sus compañeros, el CSIM junto a organizaciones de docentes y normalistas llamaron al bloqueo de las carreteras en la regiones de Uruapan y en particular en el pueblo de Caltzontzin, donde pasan las vías del tren Uruapan-Morelia.
Mientras continuaban las manifestaciones, el gobierno local llamó a dialogar a los representantes de docentes del Sector IX de Educación Indígena, a quienes les había negado la solución a sus demandas desde hace más de dos semanas, tras la arbitraria elección de funcionarios educativos.
En redes sociales, lxs docentes informaron que como resultado del diálogo los comuneros y normalistas “serian liberados paulatinamente” y que esto se logró gracias a “la presión y la movilización”.
Al mismo tiempo, el CSIM publicó un vídeo a través de su cuenta en Facebook sobre la liberación de los presos políticos, quienes iban saliendo del centro de detención de la entidad. Sin embargo, siguen sin resolverse las demandas tanto de egresados normalistas, quienes llevan más de dos años luchando por su derecho al trabajo, así como de quienes cursan en las escuelas rurales de formación docente, que reclaman por la reducción de las becas y el constante ataque a sus condiciones de estudio y de vida. Luego de reprimir, el gobierno de la entidad se muestra “dialoguista” para tratar de evitar que se desarrolle la unidad entre comunidades indígenas, trabajadores de la educación y estudiantes.
La unidad de las luchas más allá de las regiones
La lucha que sostienen las y los normalistas, así como docentes de distintas regiones, sigue mostrando que a pesar de los ataques mediáticos y de los cuerpos represivos, que no han cesado con el gobierno de la 4T, el magisterio puede y debe seguir jugando un rol para unificar y articular sus demandas con las de diferentes sectores populares, en este caso las comunidades indígenas.
La fortaleza de la CNTE radica en que tiene la posibilidad de movilizar a miles de docentes a nivel nacional y, partiendo de ahí, impulsar la unidad en diferentes regiones y estados de la República con diversos sectores obreros y populares.
Imaginemos lo poderoso que sería desarrollar la unidad que comenzó a mostrarse en Michoacán entre los trabajadores de la educación del norte del país con las trabajadoras y trabajadores de las maquiladoras de la frontera y organizaciones de madres en busca de sus desaparecidas.
En el mismo sentido, las y los docentes de la Agrupación Nuestra Clase opinamos que la lucha que han dado normalistas en distintos estados como Michoacán, Chiapas o Oaxaca por su derecho al trabajo y para enfrentar los golpes contra sus escuelas, no es ajena al destino que buscan imponerles los empresarios a los jóvenes trabajadores precarizados de las ciudades, quienes enfrentan la liquidación de sus derechos laborales y, en el caso de los estudiantes, el regreso presencial a clases impuesto por un gobierno que se niega a dotar de insumos e infraestructura para evitar contagios en las escuelas.
Por lo que todos estos sectores bien podrían coordinar sus luchas y articular sus demandas para potenciarlas. Sin embargo, ello requiere una política consecuente, combativa e independiente del gobierno y las instituciones, con las que la dirección de la CNTE lleva meses entrampada en vez de buscar desarrollar el potencial de la movilización unitaria.
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