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La Izquierda Diario
9 de abril de 2022 Twitter Faceboock

Entrevista
Guille Aquino: “La realidad es más ridícula y satírica que la ficción”
Juan Ignacio Provéndola | @juaniprovendola

Mientras el streaming Guille Aquino Presidente llega a su cuarto mes de éxito online, el actor prepara nuevos sketches y nos cuenta en esta entrevista cómo gestiona sus talentos y sus angustias.

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Después de un año entero de trabajo, el humorista terminó de editar a contrarreloj la obra que él mismo escribió, dirigió y actuó para poder dejarla disponible el 26 de diciembre, la fecha preestablecida. Desde ese día y hasta ahora mismo, Guille Aquino Presidente se convirtió en un auténtico éxito online en la era del poststreaming: cuando el formato ya parece caduco ante la vuelta de espectáculos presenciales, el actor va a contramano de las modas y se impone con un producto de casi una hora que sigue siendo furor.

La muestra del gran resultado está en que el “sketch especial” (como él mismo lo llama) fue pensado para estar disponible en la plataforma Alternativa Teatral tan solo una semana, pero tuvieron que irla reponiendo porque la demanda nunca cesó. Presidente surge en la búsqueda de un descanso a El Sketch, el formato que Aquino y elenco detonaron en distintas plataformas (desde programas de TV convencionales hasta el propio canal de YouTube del humorista) pero que sintieron que necesitaba oxígeno.

“Lo estrenamos en una fecha poco comercial: la última semana del año pasado. Y lo vio un montón de gente. Además, pusimos la entrada lo más barata posible: si no te alcanza la plata, juntate con cinco amigos más y pongan cien mangos cada uno. La idea es que quien lo quiera ver, pueda hacerlo”, dice Guille.

La historia de Presidente gira entorno a la previa de una cadena nacional en la que el mandatario no tiene muy en claro qué decir. Todo su reparto de allegados está más confundido que él, y para colmo aparece en escena la oposición, representada en Lucía Iácono, con quien Aquino compone una dupla demoledora. La trama de todo ese relato se tensa sobre relaciones entre amantes y odiantes con la misma fuerza vital y tóxica. El final, en tanto, resuelve muy bien la trama, no así el país. ¿O sí? Quien lo vio, tendrá su propia respuesta. Y quien no, lo que tiene es tiempo para verlo: la pieza sigue a disposición en la web de Alternativa Teatral.

“El trailer salió dos horas antes del estreno, a las ocho de la noche se subió el especial… y se fue todo a la mierda”, reconoce Aquino, quien lo había repasado dos veces la noche anterior (“para cerciorarme de que estuviese todo bien”), aunque en los meses previos compartió algunos pedacitos en vivos de trasnoche por su cuenta de Instagram. “Hacía esos vivos mientras editaba de madrugada, en momentos donde no daba más, entonces exportaba y los mostraba, porque si a esa hora llamaba a un amigo, me iba a putear, jaja. Fue, por un lado, una manera de sentirme acompañado. Pero, a la vez, me servía para ir viendo reacciones. ¿Qué les parece? ¿Es divertido? Es fácil perder el norte y el criterio para distinguir lo que vale de lo que no”.

LID:- ¿Cómo surgieron la idea y el formato de Presidente?

GA:- Hace muchísimos años que quería hacer esa historia. En un momento incluso la había pensado como una obra de teatro. Pero a principios de 2021 medio que surgió la idea de un especial así, de una hora, a lo sumo cuarenta minutos. Un sketch especial. La duda era si el formato, que venía funcionando muy bien en cinco minutos, podía bancarse semejante extensión con ritmo y gracia. Se planteó la alterativa de enfocarla como una película, pero eso necesita un presupuesto millonario que, por supuesto, nosotros no tenemos. Hubo un momento en el que el proyecto quedó trabado… hasta que recién llegando a fines del 2021 le encontramos la vuelta. Nunca hubo un Plan B, y creo que por eso lo terminamos haciendo. Fue una tragedia griega. Era lo que iba a pasar, para bien o para mal. Y, por suerte, ya está hecho.

¿Por qué tardaste tantos años en ejecutar esa idea?

Es que El Sketch se sostenía con el día a día de las noticias, entonces siempre nos iba ganando la actualidad. Además, cada año que pasaba era más extraño que el anterior… y parecía que no podías estar nunca a la altura: cualquier cosa que se te podía ocurrir, por más genial que la creyeras, quedaba abajo de lo que sucedía la semana siguiente. ¡La realidad era más ridícula y satírica que la ficción! ¿Cómo le ganas a eso?

Presidente tiene la esencia de El Sketch, pero también esa búsqueda episódica de Antisocial, tu última obra de teatro. ¿Fue premeditado?

Se pensó mucho así, por episodios. Laburamos mucho cada uno, pensando que ocurriría en cada parte. Y después, con el tiempo, lo que tratamos de hacer, un poco para redoblar la apuesta, era que transcurriera en tiempo real desde que el tipo se levantaba hasta que hacía la cadena nacional.

Encima todo sucede prácticamente en una misma locación, como si fuera precisamente el escenario de un teatro…

No estaba pensando así en un principio. Pero, en la búsqueda de locaciones, nos encontramos con el hotel Savoy, que de repente nos resolvió las tres locaciones principales: la habitación, un escritorio pseudo despacho en una suerte de salón oval onda Casa Blanca, de típica película yanqui de urgencia internacional, y el lugar donde da la cadena nacional. Cuando vimos eso, dijimos: “por ahí se puede unir todo”. Entonces tiene esa ridiculez de que el tipo se levanta de la cama, da dos pasos y tiene el escritorio con el granadero al lado. De repente rompes ese verosímil y el espacio se convierte en todos los espacios.

Mucha gente flashea que efectivamente fue filmado en la Casa Rosada…

Es que esa habitación daba muy presidencial… o lo que uno tiene idea de presidencial, porque yo nunca fui a la Casa Rosada, no sé bien cómo serán los despachos. Pero era buscar un lugar que, en el inconsciente de uno, dijera: “esto es lo que yo creo que es”.

¿Cuánto de Presiente fue escrito antes de rodarlo y cuánto se generó mientras se filmaba?

Mitad y mitad. Cuando nos juntamos a hacerlo, apuntamos a veinte o veinticinco minutos, a ver si daba. Pero luego nos dimos cuenta que funcionaba, entonces le fuimos agregando páginas. Ahí cambió la dinámica: algunas cosas las escribíamos en el lugar, mientras acomodaban las luces. Como siempre fue, bah: en ese sentido, era el espíritu de El Sketch. Pasaba lo mismo. Y editando al mismo tiempo. Fue medio suicida, al mismo tiempo, ver si todo eso terminaba de pegar al final. La edición la hice yo y transpiré hasta último momento: el 24 a la noche brindé y a las doce y media del 25 a la madrugada estaba de vuelta en mi casa editando para llegar al 26, que es la fecha en la que lo subimos. A nivel edición, fue lo más duro que me tocó hacer en mi vida…

¿La edición es la parte de tu laburo que más sufrís?

Todo el proceso fue bastante terrible en sí. Estaba acostumbrado a editar un sketch el mismo día que lo grabábamos, porque duraba siete minutos, entonces puedo estar editando el minuto seis y volver al dos para ver cómo se sostiene sin ningún problema. Pero acá estaba editando el minuto 51 y volver al dos para ver su funciona es irse muy atrás. Y como todo este laburo fue muy largo, a veces editaba cosas que habíamos grabado hacia un mes, entonces te acordás de menos cosas.

¿Cuándo volvés a hacer los sketches tradicionales?

Cuando tuvimos ese vahído y nos trabamos con Presidente, analizamos la idea de retomar El Sketch en su formato convencional. Delineamos unos cinco o seis, aunque no superaron la fase del guion porque finalmente volvimos al especial que terminamos estrenando. Un poco el bajón de los sketches es que muchas veces son efímeros, están atados a la cotidianeidad y por eso a los quince días ya te olvidas del chiste, a pesar de que nosotros gastamos todos los cartuchos para hacerlos. Ahora estamos pensando en quizás hacer un especial de sketches, pero lo cierto es que no tengo proyectos a largo plazo, porque la última vez que pensé así, terminé padeciendo todo el proceso de Presidente, jaja.

¿Podés disfrutar de las cosas que hacés?

Cuando finalmente se publican, me queda una sensación de vacío. Pero entiendo que estos son los momentos que debo aprender a disfrutar un poco más. Estoy siempre preocupado, espero algún día superar eso. Lamentablemente necesito estar preocupado por algo. ¿Qué problema hay hoy? Soy como un poco adicto a los problemas, jaja. Pero me estoy poniendo más grande y quiero dejar ir esa estupidez. O darle la importancia y el tiempo que se merece a cada cosa. Es un mecanismo que está muy instalado y no sé cómo se desactiva.

Quizás cuando lo canalizas creativamente, ¿no?

Bueno, a veces también pienso que uno se queja porque es demasiado trabajo… y después, porque no estás trabajando tanto. Hace unas semanas leí en Facebook una cita de Dostoyevski (que es la única forma que hoy tengo de leerlo: que alguien lo publique en Facebook, jaja), y decía algo así como que el que se queja, no puede ser que no le guste el sufrimiento, porque sino no estaría gimiendo tan fuerte. Quizás haya ahí algún tipo de placer, aunque preferiría ya no pasar por esas cosas.

 
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