Carabineros inició en 2019 un proceso de capacitación para el uso de las Taser, que disparan dos dardos a una velocidad de 170 kilómetros por hora. Al impactar, estos dardos emiten una descarga eléctrica que paraliza temporalmente los músculos.
Orrego afirmó que, para proteger a los Carabineros, es necesario dotarlos de armas no letales, argumentando que "no puede ser solo la luma o la pistola". Según su visión, la implementación de estas armas sería una solución intermedia.
Un uso cuestionado a nivel mundial
Sin embargo, el uso de las pistolas Taser ha sido ampliamente cuestionado a nivel internacional. Organismos como el Comité de la ONU contra la Tortura y Amnistía Internacional han advertido sobre su potencial letalidad, y han señalado que podrían constituir una forma de tortura. Países como Brasil y Argentina, aunque han introducido estas armas, lo han hecho no sin resistencias, dado que diversos informes vinculan su uso con la muerte de personas.
Según un reporte de Reuters, en el 90% de los casos de fallecimientos por el uso de estas armas, las víctimas estaban desarmadas. Además, en uno de cada cuatro casos, las personas presentaban trastornos mentales o neurológicos.
En un país donde los abusos y la impunidad por parte de Carabineros son ampliamente reconocidos, la implementación de estas armas podría representar un grave riesgo del cual fortalece la represión. |