Sectores ligados a las pequeñas y medianas empresas han manifestado más resquemores frente a la reforma. En general, el sector empresarial—sus columnistas, sus gerentes, funcionarios, etc.— ha manifestado precaución respecto al mercado laboral y cómo esta reforma lo puede afectar. No obstante, el gran empresariado y su sector político más representativo celebran el acuerdo para la reforma de pensiones.
En primer lugar, queremos llamar la atención en torno a la opinión de Hernán Larraín Fernández, abogado y político histórico de la UDI. En una columna publicada por este think tank gremialista, la Fundación Jaime Guzmán, defiende férreamente la reforma e, inclusive, busca hacerse cargo de distintos flancos ideológicos que su propio sector discute sobre la reforma, dejando principalmente muy claro que la reforma no toca un pelo al actual sistema de capitalización individual.
“He visto quejas referidas a que el Estado, vía Instituto de Previsión Social y otras atribuciones, tendrá mayor injerencia regulatoria en el ámbito previsional. Es posible que algo de eso exista, pero olvidan que el sistema —al final— es uno de capitalización individual, con libre elección entre administradoras (privadas) y con incentivos para una mayor competencia”, señala Larraín.
Del mismo modo, una de las primeras AFP en pronunciarse fue la AFP UNO, la que, respaldando la reforma, señaló: “Consideramos que las indicaciones presentadas, a diferencia del proyecto original, significan una mejora sustancial y sustentable a las pensiones y al sistema previsional. Si bien hay aspectos en los que no estamos de acuerdo, junto con ser conscientes de la enorme cantidad de desafíos que significará adaptarnos, reiteramos nuestro apoyo”.
Este aspecto también fue destacado por la editorial del Diario Financiero, que subrayó la marcada diferencia con el proyecto original del gobierno, acusando que este planteaba una transformación radical del sistema de pensiones y abogaba por el fin de las AFP. En su lugar, el acuerdo alcanzado está “más cerca de las reformas promovidas por la derecha”.
Asimismo, destacan que el enfoque de la reforma “preserva la esencia del modelo instaurado en los 80, validando la capitalización individual como pilar del sistema”.
Este mismo aspecto es destacado por Rodrigo Pérez Mackenna, quien fue presidente de la asociación de AFP hasta 2016, destacando positivamente el acuerdo y reiterando: “Efectivamente, se fortalece la capitalización individual puesto que seis de los siete puntos de aumento de cotización van a las cuentas individuales”.
Por su parte, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), en una declaración pública respecto al acuerdo de la reforma previsional, señaló: “Es destacable que después de tantos años discutiendo en torno al perfeccionamiento del sistema de pensiones, se haya podido ratificar un sistema de capitalización individual, en el cual se aumentan los ahorros, sin los cuales es imposible tener mejores pensiones”.
Asimismo, aclaran lo que esperan de la tramitación del proyecto: que se considere mantener el mecanismo de capitalización individual y que se incluya la propiedad de los fondos por parte de los cotizantes, destacando particularmente que el sistema actual de pensiones “ha logrado resguardar y multiplicar los ahorros de los trabajadores, junto con fortalecer un mercado de capitales transparente y competitivo, que ha beneficiado al país y a sus habitantes”.
En el mismo tono, el conocido y deslenguado empresario Juan Sutil, expresidente de la CPC, en una entrevista al medio The Clinic, destaca lo mismo: que esta reforma valida y perfecciona el sistema de AFP.
“Al final, lo que estamos haciendo es aprobando, a juicio mío, una reforma que mantiene el principio de la libertad de elección. Segundo, mantiene el concepto de la cotización desde el punto de vista contributivo, que vaya a la cuenta de cada uno de los trabajadores, resuelve un problema transitorio para mejorar las pensiones, y finalmente valida el sistema de administración de los fondos de pensiones”, señaló.
Es decir, se mantiene el sistema actual. Para Sutil, esto es muy importante porque “permite también proteger el mercado de capitales y el mercado financiero, que se financia a través del mercado de capitales”.
Finalmente, Sutil hace un llamado al sector gremial y empresarial, incluyendo a las AFP, para tomar partido en la discusión parlamentaria y hacer ver las “orillas” o la letra chica de la reforma. “Ese es el juego político”, sentencia Sutil.
No conforme con todo lo anterior, recientemente se pronunció la gigante estadounidense JP Morgan, que, en general, valoró el acuerdo por su contenido, especialmente por la capacidad de llegar a acuerdos dentro de un contexto que la consultora llamó una politización creciente en los últimos años.
JP Morgan destacó que la reforma permitirá el crecimiento del mercado de capitales, especialmente tras la merma ocasionada por los retiros de dinero desde los fondos de pensiones.
Sin embargo, el acuerdo aún tiene trecho que recorrer.
A pesar del acuerdo, en sectores de los partidos tradicionales existen discrepancias sobre si apoyar o no la reforma.
Por ejemplo, desde la UDI, el exalcalde de Providencia y coronel en retiro, Cristian Labbé, manifestó aprensiones y comparó esta reforma con la reforma tributaria de Bachelet, con la reforma del binominal, etcétera; muy parecido a los reparos que hace el Partido Republicano y el resto de la ultraderecha.
Asimismo, hay algunos reparos en Renovación Nacional debido a intenciones de algunos diputados del gobierno de buscar perseverar en la idea de instalar un inversor público que compita con las AFP en el sistema previsional, mediante un proyecto de ley que podría ingresarse en marzo. Según parlamentarios como Frank Sauerbaum, esto podría poner en riesgo el acuerdo.
“Este inversor público que el Gobierno propone pone en riesgo el acuerdo, porque todo derivaría en un sistema finalmente estatal, con la licitación de stock y también con el administrador público que viene aprobado desde el Senado. Por lo tanto, nosotros le decimos al Gobierno que sea mucho más cauteloso y cuidadoso con los mensajes que se dan, no solamente a sus partidarios, sino también a quienes somos de oposición”, mencionó el diputado Frank Sauerbaum.
Dentro de las fuerzas de gobierno, las cosas tampoco son fáciles. Aunque el consenso general sigue siendo aprobar la reforma a como dé lugar, algunos parlamentarios del Partido Socialista, del Frente Amplio, etc., han expresado aprensiones.
Por ejemplo, la diputada y jefa de la bancada PPD e independientes, Camila Musante, declaró que la reforma era perfectible, que aún no habían revisado la reforma completa y que, de todos modos, se podría haber hecho mucho más en la negociación. A pesar de esto, afirmó que, más aprensiones menos, la aprobarán.
Lo mismo ocurre en el Partido Socialista. Por ejemplo, el diputado Marcos Ilabaca señaló que esta reforma significaba heredar a los chilenos AFP por 30 o 50 años más y que “la reforma de pensiones hoy día, el corazón de ella, ha mutado absolutamente desde el discurso de ’No Más AFP’ a la acción de ’Más AFP’”.
Por otro lado, su par Juan Santana afirmó que la bancada socialista respaldará el acuerdo: “Creemos que es un avance significativo, aun a pesar de que no es la reforma que nosotros quisiéramos al inicio”.
A pesar de las críticas, el acuerdo avanza en el Congreso.
Este miércoles, los parlamentarios cerraron filas. A pesar de que los diputados del Frente Amplio habían expresado interés por reponer artículos que avanzaban hacia la división de la industria, este miércoles, durante la tarde, se comprometieron a no rechazar ningún aspecto del acuerdo.
“Como bancada parlamentaria del Frente Amplio, aprobaremos la Reforma de Pensiones, dado que este proyecto representa un avance necesario para mejorar las condiciones de vida de miles de jubiladas y jubilados”.
Lo mismo señalaron en el Partido Socialista, quienes apoyarán el texto íntegro que llegue a la Cámara de Diputados.
Se pisa el acelerador en una semana clave para la reforma.
Esta semana es clave. La noche del lunes, ya pasadas las 10 de la noche, la Comisión del Trabajo del Senado despachó el proyecto a la Comisión de Hacienda para continuar su tramitación. Durante el martes y miércoles, la comisión se dedicó a estudiar especialmente los riesgos que el Consejo Fiscal Autónomo revisó sobre la reforma.
Debido a estas observaciones, la reforma, que estaba planificada para ser discutida este jueves en sala del Senado y pasar rápidamente hacia la Cámara de Diputados, requerirá una pausa para ser revisada. Por lo tanto, este jueves, el gobierno pretende presentar inmediatamente indicaciones, discutirlas y votarlas el mismo día.
Lo anterior retrasaría la votación en sala, que podría realizarse la próxima semana, poniendo en apuros la discusión en la Cámara de Diputados, que la próxima semana tiene semana distrital. En esa instancia, la reforma debe ser aprobada con 77 votos para ser despachada como ley. De no juntarse esos votos, el proyecto pasaría a ser revisado por una comisión mixta, alargando la tramitación de la reforma.
Como último recurso, se discute la posibilidad de que el presidente Boric haga uso de sus facultades constitucionales para convocar al Congreso a sesionar forzosamente la próxima semana, facultad que nunca antes ha sido invocada.
Salta a la vista que el reciente acuerdo entre el gobierno de Boric y Chile Vamos mantiene los pilares del sistema previsional heredado de la dictadura, pero además fortalece las AFP y especialmente la capitalización individual.
Es por esto que es necesario rechazar esta reforma y volver a exigir el fin de las AFP para reemplazarlas por un sistema de reparto solidario que, en vez de estar orientado a fortalecer el mercado de capitales, esté enfocado en entregar buenas pensiones.
Debemos retomar nuevamente la masividad, la organización y la movilización de los trabajadores y el pueblo, y volver a poner en pie un movimiento por No Más AFP. Esto solo lo podremos desarrollar con completa independencia de los partidos y de los parlamentarios de gobierno, que ya se entregaron a los intereses del mercado de capitales.
Para esto, la Coordinadora No Más AFP, junto a sindicatos, organizaciones estudiantiles, sociales, de derechos humanos y políticas de izquierda, debemos poner nuestras energías comunes en impulsar asambleas, encuentros abiertos y un plan de movilizaciones hacia una gran marcha nacional. Retomemos el camino de la movilización para que seamos millones exigiendo el fin de las AFP. |