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Semejante afirmación surge en medio de las declaraciones del sacerdote Juan Carlos Molina, titular de la SEDRONAR quien había dicho que si fuera por él habilitaría el consumo de todo. En medio de la polémica las palabras del hombre de la Corte Suprema fueron tomadas como una provocación por los sectores prohibicionistas y la prensa opositora que bregan por mantener una política represiva frente al consumo de drogas.
La humorada de Zaffaroni se choca con las recientes declaraciones de otro miembro de la Corte, su presidente Ricardo Lorenzetti, quien pidio políticas claras para combatir el narcotrafico.
Todo un tema en cuestión, ya que el fallo Arriola, dictaminado por la Corte Suprema y que establece que el consumo de drogas en el ámbito privado no es punible, es el que Molina propone como marco para no criminalizar el consumo. Sin embargo y más allá de la humorada, el prohibicionismo, la negación de derechos y la persecución policial para los consumidores sigue siendo la moneda corriente. El cultivo de marihuana para autoconsumo sigue siendo penado como tráfico y la posesión de drogas un motivo de arresto para millares de jóvenes de las barriadas víctimas del capricho de policías narcos de gatillo fácil.
Lo cierto es que hasta ahora, más allá de abrir el debate, ni la Corte Suprema, ni el kirchnerismo han dado pasos en concreto para aunque sea despenalizar el consumo de todas las sustancias y dar por caídas todas las causas por posesión y reconocer los derechos negados a los consumidores de drogas. |