Foto: EFE/Sergio Barrenechea
Una opinión crítica sobre las propuestas del partido morado podría estar basada en un exhaustivo análisis de cada una de las brevísimas propuestas presentadas, pero más allá de la impresión que pudiera hacerse cualquier lector sobre las mismas, la realidad es que estas no valen nada, en el más estricto significado de la palabra. Estas solo tienen un objetivo: ser negociadas en un posible pacto de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, el principal partido que impulsó la precariedad laboral en el Estado español.
¿Derogar las reformas laborales?
Semanas atrás ya vimos como Iglesias aceptaba el despido barato, el copago farmacéutico y las puertas giratorias, entre otras, para facilitar el acuerdo de gobierno. Con esta importante experiencia práctica uno podría plantearse si no es muy precipitado hacer análisis, y esperar a ver hasta qué grado mayor el partido de Iglesias puede seguir reduciendo aún más su programa. Y lo va a hacer, que nadie lo dude. Para Iglesias “en la negociación con el Gobierno nunca hay líneas rojas”, como explico incansablemente en el debate televisivo. Por tanto, cualquier medida social de interés quedara en agua de borrajas. Más aun cuando insiste también en pagar la deuda a la Troika por la vía de “reestructurar” los pagos. Una Troika que insiste en “más reformas laborales”.
Durante la campaña del 20D Iglesias habló de derogar las reformas laborales del PP y del PSOE. Pero una vez conseguidos los escaños, renuncio a derogar la reforma del PSOE con tal de llegar a un acuerdo de Gobierno. En la famosa carta a los socialistas con las 20 cesiones para tal fin, Podemos decía que “la propuesta aquí planteada deroga fundamentalmente la reforma laboral del Partido Popular (2012). Se hace menos hincapié en los aspectos lesivos de la reforma laboral del PSOE (2010), dándose por buena una parte de dicha reforma. Se acepta la causalidad del despido por razones económicas, pero se refuerza con más garantías”.
Con esta declaración y su programa no solo se acepta la reforma anti-obrera (precedente de la reforma de Rajoy) que supuso una Huelga General en 2010 convocada por todos los sindicatos, sino que se da “por buenas” todas las reformas laborales que han precarizado a la clase obrera desde los ‘80. Quién sino el Gobierno del PSOE llevo a cabo las Reformas Laborales del 84/85 o del 94 y “se cargó el contrato fijo, como el único contrato ordinario en el derecho laboral. Se crearon hasta 14 modalidades de contratos temporales” y “se liberalizo las condiciones de trabajo […] dotándoles a los empresarios de toda autoridad para modificar de manera unilateral las condiciones de trabajo por cualquier causa: económica, técnica, productiva, organizativa […]” entre otras aún más dañinas, como explica la CGT. Hablar de un nuevo marco de relaciones laborales y la lucha contra la precariedad laboral, y no hablar de acabar con todas las reformas que han llevado a la precariedad es una contradicción en sí misma.
Poner fin a las ETT´s en el sector público y en el privado, acabar con la subcontratación, la externalización, los “convenios fantasma” y segregados, los contratos basura, etc., no tienen cabida no ya en la negociación con el PSOE, es que ni tan siquiera en el propio programa de Unidos Podemos. Para más inri, éste solo habla de derogar la reforma laboral del PP, pero no nombra que la reforma laboral de Rajoy fue el decreto que simplemente desarrollaba la reforma de Zapatero y el Acuerdo Laboral para la Negociación Colectiva firmado por la patronal de Rossel y la burocracia sindical de Toxo y Méndez en 2010 y 2012. Una omisión muy inteligentemente premeditada. La patronal ya puede quedarse tranquila. Las principales medidas en despidos, contratación, descuelgues salariales, unilateralidad empresarial, los ERE´s alegando perdidas, y un largo etcétera de estos últimos Gobiernos, están garantizados.
Un programa para “reforzar” la precariedad laboral
La propuesta de Unidos Podemos en la “lucha contra la precariedad” es, según ellos, “reformar la contratación temporal y a tiempo parcial”, unificando “las distintas figuras de contratación temporal en una misma figura contractual, y se reforzará la causalidad económica asociada a dicha temporalidad”. Además “los contratos temporales […] de obra o servicio determinado se convertirán de manera automática en indefinidos cuando su duración sea superior a un año” y no los tres actuales.
Lamentablemente, ésta y otras medidas de menos calado son el “gran programa” de Pablo Iglesias que “refuerzan” las razones que tienen los empresarios para seguir disfrutando de las ventajas de la precariedad. Porque si los contratos temporales y las causas de los mismos se siguen manteniendo ¿Dónde está la “lucha contra la precariedad”? No solo eso, este programa no dice absolutamente nada de las condiciones de trabajo. Es decir, pluses económicos, salarios, jornadas, convenios segregados, externalización, etc. que permiten la enorme devaluación salarial de los trabajadores. No es de extrañar, todo lo que no se dice en el programa de Podemos está recogido en las Reformas Laborales del PP-PSOE desde principios de los ´80.
Por otro lado, el programa de Podemos incluye un apartado para “modificar la actual regulación del despido”, donde tiene algunas medidas que están a la espera de ser ratificadas por el partido que nos trajo la precariedad, el PSOE; como la nulidad del despido por fraude o la readmisión en caso de despido improcedente. Medidas progresivas que, como todo aquel que haya tenido una mínima de experiencia laboral, se queda en agua de borrajas cuando el empresario sigue disfrutando de total impunidad y una variedad de ventajas para tener todo tipo de despidos (amenazas, coacción, bajas voluntarias, despidos procedentes -los cuales no nombra el programa de Podemos-, o un aparato judicial que da mayores ventajas jurídicas al empresario) junto a un largo etcétera para hacer lo que quieran.
Además, la ambigüedad de las medidas se demuestra cuando el programa de Unidos Podemos sostiene que “reforzará la causalidad del despido por razones económicas, productivas, técnicas y organizativas”. Es decir, seguir reforzando legalmente las opciones de la patronal para seguir despidiendo. Como dice el gabinete jurídico de la CGT “la descausalización del despido, bajo la apariencia de concretar (objetivar sostienen) las causas del mismo (económicas, organizativas, técnicas y productivas), [...] se configura como la primera opción de la que dispone el empresariado ante cualquier cambio tecnológico, organizativo, técnico o que repercuta en la mejora de la producción y/o competitividad”. Después de que millones de compañeras y compañeros despedidos padecen el paro, resulta incongruente que Podemos plantee medidas a posteriori de los despidos, y en ningún lugar de su programa, se proponga, por ejemplo, la nulidad inmediata de todos los ERE´s aplicados por la patronal y la reincorporación de todos los trabajadores despedidos, así como la bajada salarial sufrida, gracias a las leyes laborales de Rajoy y Zapatero. Esta cuestión, junto a la idea de cumplir con los requisitos de la Troika y los acuerdos laborales entre patronal y burocracia sindical, echan por tierra cualquier propuesta que se proponga una seria “reforma de la negociación colectiva”.
Pero a este programa Podemos le agrega su medida “estrella”: subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros. Una propuesta “contra la precariedad” por lo menos curiosa, cuando no plantea el problema del coste real de la vida (que calcula a su antojo el Gobierno), y que están lejos de los ridículos 900 euros, y menos aún plantea indexar este coste a los salarios reales, que es una demanda fundamental contra la devaluación salarial y contra las nuevas medidas de la patronal y la burocracia sindical por querer desligar los salarios del IPC, para ligarlos a la productividad.
La flexibilidad interna, la propuesta de Podemos... y de Slim
La otra increíble propuesta, que solo aparece en la Carta de cesiones al PSOE, es la medida de “impulsar los mecanismos de flexibilidad interna (a través de la reducción de la jornada laboral) en las empresas ante los cambios en la demanda y en el nivel de actividad económica, para evitar tanto los despidos como los ajustes a través del salario. Ante reducciones de la jornada, debe existir compensación salarial del sector público”. Esta propuesta empalma con otras muy cercanas que propone la patronal o incluso el magnate multimillonario Carlos Slim. Lejos de la idea de “trabajar menos, para trabajar todos”, es una de las medidas más sangrantes del programa de Podemos, que ya viene aplicando la patronal en los centros de trabajo, a costa de reducir los sueldos, y aumentar la flexibilidad y la precariedad laboral. No solo eso, sino que Podemos se propone que sea el salario indirecto de los trabajadores el que siga costeando este ataque, en vez de imponer a la patronal el reparto de las horas de trabajo sin reducción salarial a la vez que indexar los salarios al coste real de la vida.
La propuesta de Unidos Podemos no solo propone una serie de medidas que dejarán intacto el entramado de precariedad laboral existente, sino que éstas serán incluso rebajadas y renegociadas con uno de los principales partidos de la “casta política” para intentar negociar un gobierno. Esta cuestión debería ser una razón fundamental para llamar a los trabajadores a votar nulo en las próximas elecciones del que solo saldrá un Gobierno que no cuestione los grandes intereses empresariales y bancarios. |