El Partido Acción Nacional (PAN) promueve la “desaparición de poderes” en el Estado de Guerrero. Su argumento: la profunda crisis social y política desatada por la masacre de Iguala y la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos”. Consideran que declarar la desaparición de poderes contribuirá a encauzar en la vía institucional la rabia y el descontento del pueblo guerrerense.
La figura de la desaparición de poderes consiste en un proceso legal, a través del cual se declara que dejaron de existir los poderes públicos de un estado de la federación de México.
A partir de esta declaración, el gobierno nacional, en particular el senado de la república, interviene en la entidad para nombrar nuevos poderes que sustituyan a los desaparecidos. Es el equivalente mexicano de la intervención federal de las provincias en Argentina, por ejemplo.
Los nuevos poderes nombrados por el senado, interinos, podrían convocar a elecciones en el estado para elegir nuevos gobernantes y poder legislativo.
Sin embargo, los bloques de senadores del Partido de la Revolución Institucional (PRI) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), se oponen.
Mario Beltrones, coordinador del PRI, considera que la desaparición de poderes es una cuestión complicada y que la vuelta a la normalidad en Guerrero será realidad cuando se encuentre a los estudiantes desaparecidos.
La propuesta alternativa que tienen el PRI y el PAN para calmar las aguas agitadas de la sociedad mexicana es que Ángel Aguirre renuncie la semana que viene. Los tiempos se agotan, igual que la paciencia de las masas.
PRI-PAN-PRD quieren ganar tiempo
El senador perredista Alejandro Encinas señaló en declaraciones a La Jornada, que la postergación de una decisión oficial sobre Guerrero es equivalente a la indolencia con que se trató la investigación sobre la desaparición de los estudiantes. Asimismo sostuvo que la crisis no es sólo en el estado de Guerrero: también es el Estado de México, es Michoacán. Pero la crisis es más profunda; es de credibilidad de esta democracia para ricos.
Ayer a última hora la Comisión Nacional de Derechos Humanos tuvo que salir a reconocer que en Tlatlaya se ejecutó a civiles. En Ecatepec, también en el Estado de México, los vecinos incendiaron varios autos porque unos policías intentaron proteger a personas que querían secuestrar a una adolescente de 15 años.
Tras el Festival Internacional Cervantino, un evento cultural de gran relevancia, apareció muerto un estudiante de la Universidad Autónoma de Guanajuato, y en su asesinato están implicados policías. Ya empezaron las marchas por justicia para el joven.
El descontento se transformó en ira, en marchas, en incendio de edificios públicos y partidarios, en bloqueos, en manifestaciones, en todos los rincones del país. Y a eso le temen más que a nada PRI-PAN-PRD.
Lo cierto que todos los partidos que están en alguno de los niveles de gobierno de México están salpicados por esta crisis del régimen. Son los mismos que votaron las reformas estructurales en México y la entrega de los recursos energéticos del país a capitales privados nacionales y extranjeros.
Ahora, México arde de indignación y de rabia. Hoy mismo se suceden manifestaciones en todos los rincones del país y en más de 80 ciudades del mundo.
No hay confianza en que el gobierno encuentre a los jóvenes desaparecidos. No hay confianza en que se castigue a los culpables: son los compadres de uno y otro partido, todos con las manos manchadas de sangre, todos coludidos con el narco.
Es la verdadera cara de la “transición a la democracia” pactada en 1999.
¿Son ellos los que decidirán el destino de México? ¿O los cientos de miles que se han puesto en movimiento en todo el país, porque #AyotzinapaSomosTodos? |