Fotografía: Indymedia
Las desigualdades de la Ciudad de Buenos Aires siguen estando a flor de piel. Esta semana se dio a conocer el fallo contra la urbanización del barrio Rodrigo Bueno. El Defensor General de la Ciudad, Horacio Corti, afirmó que “la sentencia de la Sala II nos parece insólita porque no se puede creer que digan que hay que revocar el fallo de primera instancia a favor de la urbanización” y que “los jueces que fallaron en contra no conocen el barrio porque nunca fueron al lugar”.
Esta situación deja a las 900 familias en una situación de absoluta incertidumbre. Efectivamente, la zona ha suscitado el interés de distintas empresas que apuestan al negocio inmobiliario en la zona. La precariedad de las viviendas del barrio Rodrigo Bueno contrasta con los enormes lujos de Puerto Madero, donde los edificios desocupados conviven a cuadras del hacinamiento del barrio. Sus habitantes siempre han sufrido la discriminación de la Ciudad. De hecho, para votar han tenido que trasladarse a escuelas de otra Comuna en La Boca, mientras sus vecinos top de Puerto Madero como Amado Boudou lo hacían a unas pocas cuadras en las instalaciones de la UCA.
Además del mega emprendimiento para la Isla Demarchi que anunció la Presidenta y que fue adjudicado a la empresa Riva, el predio del barrio es vecino de los terrenos de la ex Ciudad Deportiva de Boca que adquirió IRSA, propiedad de Eduardo Elsztain, donde pretende construir un barrio privado con entrada desde el río. La empresa estaría poniendo trabas porque no está en sus planes que los nuevos propietarios de viviendas de lujo tengan de vecinos a los habitantes del barrio Rodrigo Bueno.
Las familias junto a delegados del barrio, por su parte, tienen pensado resistir y enfrentar la política de desalojos que se reinauguró en la Ciudad con el barrio Papa Francisco, cuando la Metropolitana y la Gendarmería sepultaron bajo sus topadoras las casas y pertenencias de todos los habitantes. El PRO y sus empresas constructoras amigas (que tienen buena relación con el Gobierno nacional también) siguen poniendo todos sus recursos para llevar adelante emprendimientos inmobiliarios ligados a la especulación, mientras los recursos para vivienda e infraestructura siguen por el piso. |