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9 de enero de 2017 Twitter Faceboock

Tribuna Abierta
Energía Nuclear en Argentina: mitos, controversias y realidades
Ing. René H. Flores | [email protected]

Es importante tener un plan nacional de energía nuclear a largo plazo, no sólo para diversificar nuestra matriz energética, sino también hacer valer nuestra propia capacitación tecnológica.

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Quizás se asimile más energía nuclear a explosivos o estallidos, a Hiroshima, y hasta a Homero Simpson, que a la realidad de los aportes de la energía nuclear con fines pacíficos. El año pasado 2016 se hizo un nuevo aniversario (30 años, fue el 26/04/1986) del accidente de Chernobyl en Ucrania el cual fue publicitado fuertemente por organizaciones ecologistas y hasta viajaron al sitio (con canal 13) funcionarios (algunos ex Greenpeace) que están trabajando para el actual gobierno nacional para hacer programas especiales, y siguiendo una característica del actual gobierno que es la de contratar a ONGs para hacer las tareas que sus cuadros técnicos-políticos (de Cambiemos en este caso) no pueden y/o no saben hacer o no entienden o traer CEOs del ambiente privado que desconoce qué es lo social. En gran parte la tarea de estas supuestas ONGs fue infundir y difundir una vez más el miedo. Tal es así que en el canal de cable HBO hay hasta una película llamada “Terror en Chernobyl” en donde aparecen seres misteriosos sobrevivientes del accidente y que vagan en la noche. Por supuesto que esta película fue hecha por los norteamericanos.

Resumida historia del desarrollo de la energía nuclear en Argentina

Haciendo un repaso la investigación en tecnología nuclear se inició en 1948 durante el primer gobierno de Perón y a un personaje que se llamó Ronald Richter (físico austríaco) que convenció a Perón que él podía desarrollar fusión nuclear controlada (la fusión es el mismo proceso que se produce en el sol y que genera la energía que nos llega), por lo cual en 1949 y 1950 se inició un gran proyecto en la Isla Huemul cerca de Bariloche. Posteriormente se comprobó que era un charlatán y sus ideas sólo quedaron plasmadas en estructuras monumentales levantadas en la misma isla y que hoy sólo sirven para excursiones turísticas. Igualmente se crea la CNEA en 1950 y queda ubicado en Bariloche un Centro Atómico (no en la isla Huemul) donde también en 1955 se crea el Instituto Balseiro donde se forman físicos e ingenieros en energía nuclear y otras ramas con una visión de largo plazo y pensando que se iban a necesitar cada vez más profesionales especialistas. Estaba presente no sólo la idea de diversificar la matriz energética sino la conciencia que el petróleo algún día se iba a acabar. En 1974 sale a servicio la primera central de energía nuclear de Atucha I (potencia 357 MW, en Lima, Pcia. de Bs. As. con combustible de uranio natural o levemente enriquecido). Esta central nuclear fue la primera instalación de energía nuclear de Argentina y de América Latina destinada a la producción de energía eléctrica. En 1984 sale a servicio la segunda central nuclear de Embalse (potencia 648 MW, en Córdoba con tecnología de uranio natural).

También se construyó una planta de agua pesada en Arroyito (Neuquén) en el año 1994 con lo cual nuestro país pasó a producir para sus centrales y exportar agua pesada y es actualmente uno de los 10 países del mundo que pueden hacerlo. Entre las funciones del agua pesada está la de refrigerante y se planeó y construyó también la Planta de Pilcaniyeu del Limay para enriquecimiento de uranio hoy en actividad. Pero a partir del gobierno del presidente Ricardo Alfonsín la energía nuclear dejó de ser considerada lo que es, es decir estratégica. Es así que la secretaría de energía de esa época (Jorge Lapeña era su secretario, hoy asesor del actual gobierno en ENARSA) consideró que era un despropósito seguir con tecnología nuclear habiéndose descubierto en ese tiempo gigantescas reservas de gas natural en nuestro territorio (principalmente en Loma de La Lata, Neuquén), por lo que se detuvo la construcción de Atucha II (745 MW con combustible de uranio natural), e inclusive hasta se intentó hacer una adaptación de su edificio en parte construido para hacer que funcione no a energía nuclear sino a gas, cosa que después tuvieron que descartar. En los años sucesivos Cavallo con el menemismo pretendió vender todo el paquete nuclear junto con la central de bombeo de Río Grande (Córdoba), pero fue quizás (junto con las centrales hidroeléctricas binacionales) lo único que no pudo subastar/regalar de todo el parque eléctrico. Por lo tanto quedaron dos centrales nucleares operativas en poder del estado y una tercera sin terminar de construir.

En los años del kirshnerismo volvió a ser importante el tema nuclear y la intención de terminar esta tercer central de Atucha II lo que finalmente alcanzó a hacerse en el 2014 después de muchos problemas, entre ellos volver a armar grupos técnicos especializados después de un parate de 20 años. Por supuesto que en este tiempo muchos de los profesionales formados en el Balseiro tuvieron que emigrar. Y coincidió con que se comenzó a importar gas natural licuado (GNL) desde el exterior, dado que durante los 90 fue tanta la exportación que se hizo de gas natural de nuestro país (de nuestras gigantescas reservas de gas), que nos quedamos sin reservas para nosotros. A finales de la presidencia de Cristina Fernández de Kirshner se contrató la construcción de una nueva central nuclear (ATUCHA III) con China con tecnología similar a Embalse. El diseño, construcción y puesta en marcha de una cuarta central nuclear es para el país un objetivo estratégico, tal como lo establece la Ley 26.566 sancionada en 2009, por la cual el Congreso de la Nación Argentina la declaró de “interés nacional” (1).

Finalmente es importante nombrar al Proyecto CAREM-25 que tiene por objeto la construcción y puesta en marcha de un prototipo del reactor nuclear de baja potencia (25 MW), diseñado íntegramente en nuestro país y que está en la etapa de desarrollo. Esto significa la posibilidad de atender también necesidades locales de pequeñas poblaciones alejadas de los grandes centros urbanos o polos fabriles con altos consumos de energía.

¿Como se crea la energía eléctrica en una central nuclear?

Describir el proceso daría para varias notas. Sintéticamente podemos decir que estas centrales crean energía a través de un reactor nuclear donde se produce una reacción controlada que produce mucha energía y calor el cual es transportado para producir vapor y accionar una turbina de vapor que a la vez genera electricidad, este último tramo es similar a una central térmica común, pero que usa otro tipo de combustible no en base a hidrocarburos.

¿Hay que tener miedo a la energía nuclear? El fundamentalismo ecológico

Cuando los fundamentalistas de la ecología manifiestan su negativa de usar energía nuclear nombran a Chernobyl y Fukushima (una de las 25 plantas más potentes en energía nuclear del mundo). Dejamos en claro que cuando se construye una central nuclear (2) se deben respetar estándares y reglamentos internacionales (3). Chernobyl por la guerra fría no era revisada por nadie, sólo por la misma Unión Soviética. Fukushima si bien fue construída con estos estándares y previó en su diseño que podía resistir terremotos, no se dimensionó ni estructuralmente ni en seguridad para resistir terremotos más además tsunamis a pesar de que estaba próxima al Cinturón de Fuego del Pacífico, también conocido como Cinturón Circumpacífico de actividad sísmica reconocida. A pesar de saberse que en la región podían ocurrir tsunamis de más de 38 metros, la central sólo contaba con un muro de contención de 6 metros y numerosos sistemas esenciales de la central se encontraban en zonas inundables. Estas deficiencias de diseño se demostraron críticas en el devenir del siniestro. Este fue un error que realmente extraña en los japoneses, pero ocurrió. En nuestro país no tenemos riesgo sísmico ni de tsunamis donde se están ubicando las centrales nucleares. Aún así, hay que confiar en el avance de la tecnología y no suponer que por que se construya una nueva gran estructura va a haber problemas con la misma. Para eso están los reglamentos de obras civiles, prescripciones, códigos, reglamentos y controles internacionales, si no fuera así no se levantarían presas aún en zona sísmica como las que tenemos sobre el Limay. Muchos ecologistas proponen usar energías alternativas (con lo que estoy plenamente de acuerdo) y cerrar las plantas nucleares, pero también trabajan con el miedo a lo que la gente no conoce y lo hacen a veces de formas no muy éticas. Por ejemplo, hace unos años (mayo del 2005) Greenpeace lanzó una noticia en los medios que el agua de consumo de la zona de Ezeiza estaba contaminada con uranio por el centro nuclear de la CONEA que está en ese municipio. Los habitantes del municipio entraron en pánico, hubo pruebas, contrapruebas y más pruebas, programas en los medios, espacios en los diarios.

Al tiempo se comprobó que era una noticia falsa. Pero fue necesario la publicación de un Informe de Peritaje Internacional sobre la aplicación de las Normas Internacionales de Protección Radiológica del Público en la zona del Centro Atómico Ezeiza, elaborado por un grupo de técnicos internacionales de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO).

El informe llega a conclusiones, que muy resumidamente expresan que el “contenido de radioactividad y uranio en el agua en las cercanías del Centro Atómico Ezeiza está dentro de los parámetros normales para muchas regiones de la Argentina, y es inferior al de muchas otras regiones del país.” Pero el daño había sido hecho, y nada subsana el temor y el pánico que se cundió. ¿Greenpeace pidió disculpas?. Nunca.

En lo que se refiere a los depósitos de residuos radioactivos productos de la combustión nuclear quedan a pié de las centrales nucleares en piletas contenidas convenientemente y así quedarán hasta que algún día se desarrolle alguna de las tecnologías de fusión nuclear (similar al proceso que tiene el sol que nos irradia) que se están desarrollando y con lo cual estos residuos serán reutilizables. La realidad es que contaminan más los efectos de la combustión de los combustibles fósiles (hidrocarburos) es decir el transporte y las grandes centrales térmicas que la energía nuclear. Es más, la energía nuclear no genera gases de efecto invernadero ni interviene en las alteraciones que el hombre hizo y hace actualmente a los naturales cambios climáticos que ha habido en la historia de nuestro planeta (4).

Finalmente, en lo que se refiere a la obtención del uranio se realiza de la molienda de las rocas que lo contienen reduciéndolas a polvo, luego se trata químicamente obteniendo una pasta amarilla denominada “yellow cake”. Y en ningún momento se usa cianuro. Posteriormente se hace el enriquecimiento que se hace en el Complejo Tecnológico de Pilcaniyeu del Limay.

El futuro del plan nuclear

La autorización para construir la cuarta y quinta central nuclear fue a través de la ley 26.566, aprobada en 2009 en el Congreso. Estas centrales iban a permitir adicionar 1.700 MW e iban a realizarse con un crédito de China por 12.800 millones de dólares, el más ambicioso de todo el programa del kirchnerismo. Este financiamiento está demorado y ahora el gobierno de Cambiemos incluyó en el Presupuesto del año 2017 una partida de 9.000 millones de dólares para construir la cuarta central nuclear. Pero no está especificado si los fondos provendrán de un crédito chino. La construcción de la cuarta central nuclear Atucha III recién comenzaría en el segundo semestre del 2017 y el proyecto de la quinta planta quedaría en suspenso como mínimo hasta 2019, pero todo esto dependerá del resultado del viaje que hará Macri a Beijing en marzo de este año 2017. Por lo tanto por ahora el plan nuclear en grandes centrales está parado, aunque sí avanzan el prototipo CAREM y el RA10.

Conclusiones

La energía nuclear es útil, estratégica, no contaminante (debidamente controlada por supuesto) y necesaria dada nuestra actual matriz energética muy dependiente de hidrocarburos y más todavía por las cuantiosas importaciones de gas que se estaban haciendo hasta el año pasado que impactan cuantiosamente en la balanza comercial. La energía nuclear provee energía de base barata, tiene un factor de carga de los más altos (0,8 a 0,9), es decir que es altísima la relación entre la energía generada y la potencia instalada. Además promueve desarrollos tecnológicos en otras áreas de Investigación y Desarrollo desde radioisótopos destinados al diagnóstico de enfermedades en medicina nuclear, hasta las técnicas de análisis de datación arqueológica (arqueometría nuclear). Hay 66 años de historia en la CNEA de investigación y desarrollo. Temer a la energía nuclear es como temer al fuego y por lo tanto no querer usarlo. Además alrededor de ella se han tejido historias sin fundamento técnico que suenan a leyendas para desacreditarla, mientras tanto seguimos consumiendo combustibles fósiles cuya combustión sí modifican el clima y atentan contra la salud. Por lo tanto se hace importante tener un plan de energía nuclear con usos pacíficos a largo plazo, lo que también significa una decisión política.


1. http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/160000-164999/162106/norma.htm
2. Hay 442 reactores en el mundo repartidos en 29 países, y a la cabeza está Estados Unidos con 104.
3. Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial (NISA).
4. Dejemos en claro y lo describe la Climatología que el clima ha ido cambiando siempre desde que el mundo es mundo. Ya hemos tenido cinco grandes glaciaciones donde el hombre no estaba todavía presente sobre la tierra.

 
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