"Hola, René: te cuento que la pasé muy mal encerrada y pensé que me iba a volver loca pero dejame contarte que ver una foto tuya pidiendo mi libertad me levantó el alma, como otras tantas cartas y los dibujitos de mis sobrinos", relata Higui.
Emociona ver su sonrisa luego del calvario que sufrió solo por el hecho de ser lesbiana, mujer y pobre.
Mientras se promociona a Argentina y particularmente Buenos Aires como una provincia gayfriendly y el 20% de la recaudación de ganancias en el turismo sea por los hoteles y cruceros "rosas", los casos como el de Higui son parte de nuestra cotidianidad, mostrando que lo único que le interesa a los empresarios es llenar sus bolsillos haciendo negocios con nuestro deseo.
Ni el Macrismo como actual Gobierno, ni el kirchnerismo en sus 12 años destinaron un presupuesto real para la violencia de genero. |