Son más de 160 denuncias de abuso sexual, que se hicieron escuchar. Cuestionaron a Obispo Barros, encubridor de Karadima, en misa de Parque del O’Higgins.
En un contexto mundial donde se impuso el debate sobre el abuso sexual en las últimas semanas, la Iglesia ha aportado lo suyo.
En la portada de El País consignan que la Iglesia atraviesa una crisis de legitimidad, pero esta afecta transversalmente a las instituciones del régimen político en Chile. El medio español publicó que “La crisis ha hundido el apoyo a la Iglesia, que ya venía bajando, hasta convertir Chile en el país con menos personas que se declaran católicas de toda Latinoamérica, solo el 44%. El 38% de los chilenos dice que no tiene ninguna religión, un récord regional que dobla la media”.
Un círculo vicioso
No es la única razón por la que ha sido cuestionada la Iglesia, en el año 2013, daba una misa el arzobispo de Santiago Ezzati y fue interrumpido por centenares de mujeres a las que desviaron la trayectoria de su marcha por la Alameda para evitar pasar por frente del palacio de La Moneda. Irrumpieron en la Catedral en el contexto de una protesta contra la obligación de llevar a término el embarazo de una niña de 11 años, que había sido violada reiteradamente por su padrastro. A la convocatoria difundida a través de redes sociales asistieron más de 10 mil personas.
La demanda de aborto libre, seguro y gratuito, no sólo cuestionó a la Iglesia, también remeció a la sociedad. Surgían protestas contra la criminalización de las mujeres que abortaban y manifestaciones organizadas por espacios tradicionales de coordinación de mujeres para el 8 de marzo o el 25 de noviembre y se sumaban iniciativas en universidades y sindicatos, logrando instalar el debate a nivel nacional. El espíritu que el movimiento estudiantil del 2011 le había impreso a la juventud impactó en otros sectores como el movimiento de mujeres, trabajadores protagonizaron una explosión de huelgas y una desconfianza profunda creció hacia las instituciones.
El grito de #NiUnaMenos, movimiento que el año 2016 estalló en Argentina, inflamó las calles de Chile. alcanzando una masividad sin precendentes en la lucha contra la violencia hacia las mujeres en el país.
Visita a la cárcel de mujeres: el Papa pidiendo la otra mejilla de las mujeres pobres
Sin embargo, siguen asesinando mujeres, todos los días pobres deben practicarse abortos clandestinos e inseguros, abortos por los que se exponen a ir a la cárcel como promovió la Iglesia impulsando la penalización de esta práctica en el debate en torno a la despenalización de aborto en tres causales.
Las mujeres en Chile realizan 3 horas diarias más de trabajo al día por la carga de la familia, que impone el Estado y la Iglesia, ese trabajo gratuito para regenerar la fuerza de trabajo presente y futura. La crianza de los hijos, el trabajo doméstico y el trabajo precario e inestable, sin derechos maternales, es un laberinto difícil de sortear para las mujeres pobres.
Si la visita del Papa tenía el propósito de generar un clima de unidad, la impunidad y el encubrimiento de estos casos de abusos sexuales actualizan una crisis de legitimidad de un régimen político heredado de la dictadura con la colaboración de la Iglesia Católica.
Es el Chile patronal heredero de la expoliación de la cultura y la tierra del pueblo Mapuche desde la pacificación de la Araucanía, que hoy mantiene la Machi Francisca Linconao con arresto domiciliario y a las mujeres pobres a practicarse abortos clandestinos e inseguros.
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Durante la visita realizada a la cárcel de mujeres de San Joaquín, Jeannette Zurita, señaló que como reclusas cometieron errores que las condujeron a estar relegadas sin poder hacerse cargo de la crianza de sus hijos como les responsabiliza la Iglesia, declarando que "en Chile se encarcela la pobreza". No perdió la oportunidad de denunciar el dolor de las madres de los niños abusados o muertos, haciendo referencia también al Sename. Fue una audiencia exaltada para el líder católico.
Al respecto, la presidenta del Colegio de Profesores de Antofagasta, Patricia Romo señaló que "el Papa habla de perdón y vergüenza por los abusos sexuales hacia menores, mientras participan del debate nacional respecto al aborto, promoviendo la prohibición total de esta práctica, condenando a la cárcel a mujeres pobres que no puede pagar clínicas privadas", recordando la declaración de la ex Ministra de Salud, Helia Molina.
Finalmente señaló que "este es el Chile en que la Democracia Cristiana dirige el Sename y también la Universidad de Santiago, donde persiguen con sumarios a estudiantes que se movilizaron contra profesores acusados de acosos sexual y pedofilia. Debe haber una separación efectiva entre el Estado y la Iglesia y las mujeres junto a los trabajadores nos debemos organizar de forma independiente de los empresarios, porque ellos se benefician del orden social que impone la Iglesia con su moral" finalizó la dirigente. |