Hace 24 años que gobierna Formosa. Para lograr el sueño de la reeleción eterna cerró con candado las puertas del parlamento provincial para que sus legisladores pudieran votar sin problemas la reforma constitucional. Mantiene a la población con altos índices de pobreza y analfabetismo.
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Celeste Vazquez @celvazquez1
Miércoles 23 de octubre de 2019 21:44
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“Néstor tenía una obsesión con el norte argentino porque sabía que era una de las regiones más postergadas del país y el gobernador Insfrán supo interpretar esa voluntad para que sea Formosa la primera en la lista”, dijo Alberto Fernández sobre Gildo Isfrán, dueño de un récord en Argentina: ser el gobernador con más años en el poder.
Alberto Fernández con José Luis Gioja y Gildo Insfrán
Insfrán hace 24 años que gobierna de manera ininterrumpida la provincia de Formosa. En el 2023, porque fue reelecto una vez más en junio de este año, culminará su séptimo mandato consecutivo. 28 años gobernando una provincia.
Permancer tantos años en el poder y gobernar como un señor feudal no es producto del azar, exige una preparación y eso es lo que hizo Insfrán. En primer lugar, reformó la constitución provincial para habilitar la reelección indefinida. Como es un hombre precavido, al cual no le gustan las sorpresas, ordenó cerrar con candado las puertas del parlamento provincial para asegurarse que ningún opositor entre a la sesión a fragüarle los planes. Pero se necesita algo mas, una cualidad de la que Insfrán ha hecho gala y es llevarse bien con todos los gobiernos de turno nacionales.
Llegó a gobernar la provincia de la mano de Carlos Menem, en 1995. Y cómo quedó agradecido por los favores recibidos, en 1999 fue uno de los gobernadores que opinaba que Menem tenía derecho a otra reelección. “Se debe dar la oportunidad de que el pueblo dé su veredicto por Menem en el 99 “, decía en esa época. Siguió apoyándolo un poquito más y así fue que en 2001 fue a llevarle su solidaridad al ex presidente en la quinta de Don Torcuato, donde cumplía arresto domiciliario por la venta ilegal de armas.
En diciembre del 2001 cayó el gobierno de Fernando De la Rúa y su Alianza ajustadora, pero a Insfrán le quedarían muchos años más por gobernar. En 2003 fue el primer gobernador en apoyar a Néstor Kirchner en su candidatura a presidente en 2003. A cambio, Néstor le aseguró reactivar obras de infraestructura en la provincia, y el compromiso de eliminar los bonos monetarios de la crisis. Poco después, Insfrán fue nuevamente a elecciones y el mismo Kirchner viajó a devolver gentilezas y apoyo a las aspiraciones de reelección.
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El vínculo entre Insfrán y Cristina Kirchner también fue estrecho. En 2010, la policía provincial y la Gendarmería Nacional asesinaran a Roberto López en la comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera). Miembros de esa comunidad instalaron un acampe en el centro porteño para denunciar las terribles condiciones en las que vivían las comunidades indígenas en Formosa (falta de acceso a servicios básicos como agua potable, electricidad y vivienda, constantes desalojos violentos de sus territorios, hambre, enfermedades, analfabetismo y discriminación) y exigir justicia por Roberto. Pidieron hablar con la presidenta, que nunca los atendió ni dio respuesta a ninguna de sus reclamos.
Los negocios detrás de la represión y persecusión a las comunidades indígenas
La política represiva y persecutoria de Insfrán contra los miembros de la comunidades indígenas de Formosa tiene un objetivo claro: garantizar los negocios de los empresarios que apuestan a un modelo económico extractivo que implica el avance del monocultivo de soja, la desforestación y tala, los agrocombustibles y el avance de la frontera petrolera. Modelo cuyas bases sentó el menemismo y luego se profundizó durante los años del kirchnerismo.
Formosa es una de las provincias donde más avanza la política de desmonte.Así lo indica un informe de Greenpeace, que además señala que casi la mitad de los desmontes en 2017 fueron ilegales.
La concentración de tierras cada vez en menos manos implica la profundización de la política de expulsión de pequeños productores, campesinos e indígenas de sus territorios. Y como vemos en Formosa esos desalojos incluyen represión y muertes.
Un feudo con problemas estructurales sin resolver
Formosa también es conocida por otra triste razón. Altos índices de pobreza, analfabetismo, desnutrición y mortalidad infantil. Que por supuesto, hacen estragos entre los sectores más empobrecidos.
Según el último revelamiento del Indec sobre pobreza, la situación social en Formosa, al igual que en otras provincias también gobernadas por el peronismo desde hace muchos años, es bastante peor que la media nacional. En la provincia de Insfrán, el índice de pobreza es del 40,1%., casi 5 puntos puntos que la media nacional que es de 35,4%.
En tierras de Insfrán también es alto el índice de mortalidad infantil desde hace años. En 2013 llegó a ser del 14,2 % cuando la media nacional era de 11%, mientras que en el 2016, según datos del Ministerio de Educación, fue la provincia con más mortalidad infantil, con un 15 %.
El Censo del 2010 reveló que son muchos los problemas estructurales provinciales que el gobernador feudal no ha resuelto. A ese momento, el 47% de los hogares en Formosa eran viviendas deficitarias y el 4,1 % de sus habitantes no sabía leer ni escribir, y en algunos departamentos el porcentaje aumentaba al 13,5 %, más del 40 % de la población no tiene agua potable en sus casas. Solo por nombrar algunas de las falencias más estructurales de la provincia.
Si hay algo que no hizo Insfrán es sacar a Formosa del atraso y la postergación. Y Alberto Fernández lo sabe. Como plantea Nicolás del Caño, candidato a presidente del Frente de Izquierda - Unidad, "Macri no gobernó solo, lo hizo con la complicidad de la burocracia sindical, de los gobernadores y muchos legisladores que hoy están en el Frente de Todos". Insfrán es uno de ellos, de hecho sus senadores María Teresa González y José Mayans formaron parte de los que votaron la reforma previsional.
Tenelo presente el próximo domingo.