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Red Internacional
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Incendios en El Bolsón. Nicolás Heredia: un joven solidario que fue a combatir los incendios y terminó preso

Nicolás Heredia está preso desde el 5 de febrero. Lo acusan de ser sospechoso por tentativa de los incendios en El Bolsón. No existen pruebas concluyentes en su contra y las primeras pericias fueron negativas. ¿Quién es el joven solidario que se sumó a las brigadas contra los incendios y está preso en el penal de Bariloche?

Miércoles 26 de febrero 13:54

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Siendo inocente, me mandaron directamente al penal. La primera noche que entré no pude dormir. Apenas duermo con una colchoneta en el piso. Como dicen acá, en el día o en la noche, anda la parca. No puedo ver el sol, estoy encerrado todo el día. Escucho ruidos, escucho voces. Es muy fea la situación que estoy pasando”, cuenta Nicolás Heredia desde la celda para tres personas que comparte con cuatro presos comunes desde el 5 de febrero.

Nicolás está preso en el penal de Bariloche. Lo acusan de ser sospechoso por tentativa de los incendios en El Bolsón. No existen pruebas concluyentes en su contra y las primeras pericias fueron negativas. Sin embargo, la justicia rionegrina dictó prisión preventiva por 30 días.

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Lo detuvieron mientras repartía alimentos a vecinos y vecinas, que se pusieron al frente de las brigadas contra el fuego, que ya quemó más de 70 mil hectáreas de la Comarca Andina. El mismo día, demoraron a otros dos brigadistas que fueron liberados al día siguiente, pero a Nicolás lo trasladaron al penal. “Estoy muy preocupada. Los jueces se ensañaron con él. No tienen ni una prueba. La botella de combustible que encontraron cerca de la camioneta dio negativo. La mochila, también. No sé por qué me lo siguen teniendo detenido”, dice Sandra Gramajo, la mamá de Nicolás que vive en Senillosa y viajó a Bariloche para acompañar a su hijo.

Cuando Sandra vio la imagen de su hijo “escrachado” en todos los medios y redes sociales supo que era “mentira” e “injusto” lo que decían. “Mi hijo es inocente. No fue al Bolsón a hacer fuego. Era la primera vez que viajaba. Hizo changas y se fue a conocer. Se lo llevaron por su cara. Lo vieron raro. Es morocho, medio decaído. Se lo llevaron por ser humilde, porque pensaban que no tenía a nadie, pero acá estoy yo”, dice decidida a pelear hasta las últimas consecuencias para demostrar su inocencia.

Sus amigos cuentan que Nicolás estaba acampando en un camping donde había conseguido una changa. Cuando el fuego comenzó a avanzar sin piedad, el dueño del predio lo invitó a sumarse a las brigadas de vecinos solidarios. “Acá nos ayudamos entre todos, tenemos que ir”, le dijo y se sumó.

Nicolás Heredia nació en Senillosa el 31 de octubre del año 1994 en una familia que recolectaba agua y leña para vivir. “No terminó la primaria, quedó en sexto grado nomás. Ahí empezó a trabajar en albañilería con su papá. Cuando tenía 16 años su papá falleció. Él y sus hermanos se quedaron solos conmigo. Ahí fue una etapa en la que fue creciendo y trabajando de lo que sea. No le querían dar trabajo porque era menor, pero los conocidos le daban una mano”, cuenta la mamá.

Su familia y amigas describen a Nicolás como “un chico tranquilo”, “solidario”, “colaborador”, “compañero”, “un poco despistado”. Dicen que le gusta “jugar a la pelota”, “disfrutar de la naturaleza”, “ir a pescar al río cuando tiene un día libre”.

“Él siempre siempre anduvo a la par mía ayudándome. Los días de semana, cuando yo llegaba al trabajo, salíamos a buscar leña. Sí o sí teníamos que tener leña porque nos calentamos con cocina de leña. Me ayudaba a cargar agua para lavar, porque no teníamos agua. Siempre fue solidario mi hijo. En Senillosa lo conocen todos y nunca tuve una queja de él”, dice orgullosa su mamá.

Vanesa Orellana es delegada de ATE Senillosa y amiga de Nicolás. Desde que se enteró que estaba preso se puso a la cabeza de la pelea por su libertad. “A fin de año me llamó para saludarme y me dijo que quería ir al Bolsón a conocer. Estaba muy entusiasmado y me había pedido que yo le averiguara los pasajes porque mucho no se entendía con la tecnología”, recuerda.

A los días ya estaba haciendo changas en un camping para sobrevivir durante su estadía, le contó a su amiga. “Siempre miraba las fotos que subía a sus estados. Se lo veía contento. Cuando empezaron los incendios, lo veía en los estados colaborando como brigadista pero después perdí comunicación. A los días me enteré, por una publicación de una persona conocida, que lo habían escrachado en las redes. Supuestamente porque había incendiado ahí en El Bolsón”. Vanesa se preocupó:

  •  No sabía nada, no tenía comunicación con él. Empecé a ver todas las publicaciones, todas las cosas que decían de él, que no podía creer. Yo decía: tengo que hacer algo, yo lo conozco, sé quién es, él no tiene nada que ver con esto. Llamé a una amiga que conoce a Nicolás desde que nació y le dije: tenemos que hacer algo, no podemos dejar que sigan hablando de esta forma de él.

    La amiga y la mamá de Nicolás no se conocían, pero se encontraron y se pusieron en marcha. “Me contacté con la mamá, nos conocimos y enseguida nos pusimos en campaña”. Convocaron a una multisectorial de la que participaron organizaciones sociales, sindicales y políticas, organizaron una primera movilización en Senillosay viajaron a Bariloche. Se sumaron a las acciones convocadas por organismos de derechos humanos y organizaciones solidarias. En las calles, en las redes, en los medios se pusieron a la cabeza de la campaña por su libertad, pero sobre todo, están acompañando a Nicolás.

    Vanesa y Sandra lo van a visitar todos los días desde que se instalaron en Bariloche el 14 de febrero. Después que el Tribunal de Impugnación de la Provincia de Río Negro ratificó la medida de prisión preventiva por 30 días, Nicolás está muy angustiado. “Cuando salga no sé cómo voy a sentir, no sé si voy a tener que ir al psicólogo para expresarme, analizar lo que estuve sufriendo acá en el penal de Bariloche”, dice Nicolás.

    Los incendios forestales en la Comarca Andina arrasaron más de 70 mil hectáreas. Desde abajo creció la autoorganización y el esfuerzo de vecinos, vecinas y brigadistas en cada lugar arrasado por el fuego. Organizaciones sociales, ambientales, indígenas, estudiantiles organizaron la solidaridad en todo el país con colectas y aportes económicos. La intervención del Estado fue vaciar, recortar, precarizar, criminalizar y reprimir. No destinó los recursos necesarios a la altura de la situación de emergencia ígnea que está atravesando el país.

    Nicolás Heredia es un ejemplo de la política estatal. Está preso por ser solidario, por querer ayudar a las familias que perdieron todo. En todo el país hay que multiplicar las voces exigiendo su libertad, el cese de la persecución y criminalización a quienes le ponen el cuerpo a los incendios forestales en la Patagonia.

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