La discusión sobre la reforma de pensiones cubre una parte importante de la agenda nacional y se mantendrá así por algunos meses, pero más allá de la retórica que ha buscado instalar el oficialismo, varios de los pilares del actual sistema no se cambian o solo se maquillan. Uno de ellos es el privilegiado sistema que rige a las fuerzas armadas y de orden.
Lunes 14 de noviembre de 2022
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Una interesante columna de opinión realizó el periodista Daniel Matamala durante este fin de semana a propósito del debate de la reforma a las pensiones presentada por el gobierno.
En la columna, Matamala hace referencia a cómo durante la dictadura, Pinochet y sus cómplices intentaron ocultar a toda costa que las FFAA no pasarían al sistema de AFP ya que representaba un peligro para el enorme beneficio que ellos tienen a través del sistema que les financia el Estado.
Los datos entregados como que por cada 1 funcionario o ex funcionario (civil o militar) que recibe una jubilación gracias a las FFAA se entregan 7 pensiones a través del pilar solidario, es decir, es el Estado el que gasta miles de millones de pesos en mantener un puñado de pensiones privilegiadas (muchas de ellas millonarias) donde incluso hay violadores de derechos humanos condenados por los tribunales de justicia.
El tema fue abordado por un ex comandante en jefe del ejercito, Ricardo Martínez, quien señaló que su sistema debería ser defendido con dientes y muelas, y aunque Pinochet no está ya en el poder, claramente sus sucesores siguen manteniendo viva las herencias que el dictador instaló en la sociedad y el propio ejército.
Pero aquí no hay solo un “olvido” sino como el mismo Boric lo señaló, se trata de “elegir las batallas” y claramente aquí no es que haya un enfrentamiento en particular (gobierno vs ejercito) sino una mirada de que defender los privilegios del ejército es una cuestión “necesaria” entendiendo el rol que cumple este para el propio Estado.
Matamala se equivoca cuando señala que no querer cambiar el modelo sería una especie de “eufemismo” con que "los cambios son graduales" o falta de “pantalones o faldas” por parte de quienes han gobernado desde el 90 en adelante, el hecho de que ningún gobierno tuvo ningún interés en cambiar el modelo tiene más que ver con que el Estado no es un ente “neutral” que deba repartir a priori justicia dentro de la sociedad, sino que tiene un carácter de clase (burgués) y el Estado que se conformó durante la dictadura es la expresión organizada del neoliberalismo en todas sus expresiones, que además por años funcionó de forma muy aceitada para defender los intereses de los grandes capitales del país y dentro de ese esquema, el ejército es el último garante de dicho orden, cuestión que se pudo ver claramente durante la rebelión del 2019, y que por lo tanto el sistema se mantiene ya que es un “mal necesario”, un pago para mantener la lealtad de quienes tienen el monopolio de las armas y deben defender no solo su sistema de pensiones, sino los privilegios de la clase capitalista.
Por eso no importa si el Estado debe gastar el 0.95% del PIB en mantener a 174.185 pensionados, entre ellos violadores de los derechos humanos. se trata de un “mal necesario”.
El hecho de que Boric y la coalición de gobierno, desde Socialismo Democrático al Partido Comunista, no quieran tocar ni un pelo del modelo de jubilaciones de las Fuerzas Armadas es parte de su propia subordinación a las reglas del juego de la política de la transición y de gobernar, con más o menos diferencias con las reglas de quienes detentan el poder económico, político y militar del país, lo hicieron con el acuerdo del 15 de noviembre, con los quórums de la convención, con el presupuesto de Piñera, con la extensión casi indefinida de la presencia militar en la Araucanía y así suma y sigue.