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Red Internacional
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Despidos. “En La Matanza funciona la universidad de la precarización y los despidos”

El martes 16 fueron despedidos 70 estudiantes que trabajaban precariamente en el Call Center de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM).

Jueves 18 de mayo de 2017 12:27

Bajo la modalidad de monotributista, 150 estudiantes realizaban lo que se denomina ¨pasantías¨, para un convenio entre la UNLaM y el Ministerio de Energía de Aranguren. Setenta de ellos fueron despedidos. La condición para trabajar allí era ser alumno de la universidad, pero no tienen derecho a días de estudios ni a enfermarse, inclusive firman un contrato del cual no les permiten quedarse con una copia. Sumado a que cobran irregularmente, cuando los hacen ¨facturar¨. La jornada laboral se realiza en tres turnos, de entre 5, 6 y hasta 8 horas durante la madrugada, que incluye los fines de semana, por apenas cuatro o cinco mil pesos. El Call Center lo maneja Victor Riera, que casualmente es el cuñado de Daniel Martínez, rector de la universidad desde hace 20 años.

Pero el trabajo precario en el call center no es una excepción en la Universidad de La Matanza. Este año también sufrieron despidos trabajadores de limpieza, de la empresa Almami S.R.L., que realizan jornadas laborales de hasta 12 horas diarias. Y en el verano despidieron a docentes de la carrera de Medicina, que tampoco tenían estabilidad laboral, ya que estaban contratados. Es que la universidad tiene convenio con más de 269 empresas privadas o Ministerios Públicos donde utilizan a los estudiantes como mano de obra barata y descartable, en función de maximizar sus ganancias. Esas ¨pasantías¨ son administradas directamente por el Centro de Estudiantes que conduce La Liga Federal. Por el contrario, para nosotros, como sostiene Nicolás del Caño del Frente de Izquierda, nuestras vidas valen más que sus ganancias. Por eso enfrentamos los despidos y la precarización laboral. Y acompañamos su propuesta de reducción de la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana, con un salario igual a la canasta familiar, que nos permita poder trabajar y sostener los estudios.