El 7 de febrero del 2025, PlayStation Network, presentó una falla en los servidores afectando a miles de usuarios al rededor del mundo por más de 24 horas y no hay información de cuando se restaurara el servicio.
Sábado 8 de febrero
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Al ser aproximadamente las 3 pm del 7 de febrero, hora local, los servicios de PSN empezaron a mostrar fallas, que generaron al rededor de 70,000 reportes en la primera hora en sitios web no oficiales. El reporte oficial de Sony se da aproximadamente hora y media después mediante la cuenta de X @AskPlayStation en donde dicen “Estamos al tanto de que algunos usuarios pueden estar experimentando problemas con PSN” sin mayor información al respecto.
Sony en múltiples ocasiones ya ha mostrado reportes de uso de las consolas, mostrando las 4 pm como la hora pico, esta falla que se muestra como un “mantenimiento de servicio” afectando títulos como Fortnite, Call of Duty, Marvel Rivals, por mencionar algunos de los títulos multijugador más populares. Aunque la falla en el servicio de PSN ha llegado a afectar el acceso a varios juegos que regularmente no requieren conexión a internet debido a que no es posible para los dispositivos verificar las licencias de uso de los usuarios.
Miles de usuarios, quienes un viernes por la tarde volvían a casa de sus trabajos, instituciones educativas y otras actividades diarias, usuarios regulares, además de cientos de usuarios, dedicados a realizar transmisiones en vivo, seguimos sin actualizaciones de parte de Sony después de más de 24 horas, además de los marcadores rojos en el sitio web https://status.playstation.com/es-cr/ indicando fallas en servicios como la administración de cunetas, acceso a juegos y redes sociales y la PlayStation Store.
Las múltiples quejas de usuarios referentes a la falla en los servicios de PSN invitan a reflexionar respecto al papel de los videojuegos en la sociedad y el control de las corporaciones sobre las actividades de ocio, quienes a pesar de ofrecer un mal servicio y canales de comunicación deficientes lucran por millones, al mismo tiempo que explotan a miles de trabajadores y trabajadoras para beneficio de los “altos mandos” de estas, evidenciando una vez más la falta de alineación y el desinterés de las corporaciones por los intereses de los consumidores.
La industria capitalista de los videojuegos y nuestro derecho al ocio
La industria de los videojuegos, dominada por Sony, Microsoft y Tencent, ha emergido como una fuerza imparable que ya no se trata solo de píxeles interactivos en una pantalla, sino de un fenómeno, artístico, cultural y económico que ha seguido creciendo a pesar de las diversas crisis globales de los últimos años, mostrándose como uno de los sectores más resistentes de nuestra era, a costa del deterioro físico y mental de miles de trabajadores, que en múltiples ocasiones han denunciado condiciones explotadoras, en las que son expuestos y expuestas a jornadas laborales de entre 80 y 100 horas semanales, en un entorno volátil, inseguro y angustiante, donde los “recortes de personal” pasan de la noche a la mañana.
“Pregúntale a cualquier desarrollador de videojuegos veterano sobre lo que menos le gusta de la industria y vas a obtener una versión diferente de la misma respuesta: el maltrato a los empleados. Los mastica y los escupe, dejando nada más que cartílagos y huesos”, dice Jason Schreier en “Press Reset”, un libro que narra diversas historias de desarrolladores en esta industria de más de $180,000 millones. Estas condiciones angustiantes, cuando menos, son generadas, una vez más, por intereses corporativos, grandes títulos como Call of Dutty y EA SPORTS™ FC (Antes FIFA), con sus lanzamientos anuales, han creado la necesidad inexistente de entregar un juego nuevo cada año, mientras que los videojuegos “Triple A” o mega producciones se presentan con muy poca o ninguna consideración por los intereses de empleados, empleadas o consumidores.
Es necesario salvaguardar el valor cultural y artístico de los videojuegos porque estos van más allá de ser simples productos comerciales; son expresiones de creatividad, narrativas únicas y reflejos de la sociedad y el tiempo en que fueron creados. Muchos videojuegos transmiten conocimientos, valores y mensajes importantes. Juegos como This War of Mine narra los horrores de la guerra desde la perspectiva de los civiles, mientras que títulos como Celeste abordan temas de salud mental. Si solo se prioriza la rentabilidad, juegos como estos tendrían menos oportunidades de existir.
En los últimos años, la industria de los videojuegos ha enfrentado desafíos significativos relacionados con la explotación laboral y la priorización de beneficios económicos sobre el bienestar de los empleados y la calidad de los productos. Durante 2023, se registraron cerca de 9,000 despidos en empresas destacadas como Epic Games, Unity y Niantic.
Esta tendencia se intensificó en 2024, con más de 14,000 despidos que afectaron a compañías como Activision Blizzard, Unity y PlayStation Studios. Estas reducciones de personal, motivadas por la búsqueda de rentabilidad y ajustes económicos, alertan sobre la sostenibilidad de prácticas laborales que priorizan el valor económico por encima del cultural y artístico.
Además, en 2024, extrabajadores de grandes empresas tecnológicas denunciaron prácticas laborales cuestionables, señalando que la manipulación y explotación no solo afectan a los empleados, sino también a los usuarios. Estas revelaciones subrayan la necesidad de reevaluar las prioridades de la industria para garantizar entornos laborales éticos y la creación de productos que aporten valor cultural y artístico.