De acuerdo al Indec el volumen del comercio exterior alcanzó su mínimo nivel desde el 2010. A pesar de una leve mejora en enero, el superavit comercial continúa con su tendencia a la baja.
Miércoles 25 de febrero de 2015
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Durante el mes de enero las exportaciones argentinas ascendieron a 4.294 millones de dólares, lo que representó una caída interanual del 18%. La misma se explica por un descenso de precios (-10%) y cantidades (-9%).
Los rubros con caídas más pronunciadas fueron los combustibles y energías (-58%), Manufacturas de origen industrial (-24%) y las manufacturas de origen agropecuario (-15%). Sólo se registró un aumento de exportaciones en Productos primarios, que se explica por aumento en cantidades (29%) ya que los precios disminuyeron (-10%).
Por el lado de las importaciones, estas ascendieron a 4.221 millones de dólares, con una caída interanual del 19%, debido a una baja en cantidades (-12%) y en precios (-7%).
Todos los rubros registraron fuertes caídas, con mayor impacto en Vehículos y automotores (-67%), Combustibles y lubricantes (-54%), Piezas y accesorios para bienes de capital (-20%).
Los resultados que arroja el informe del Indec para el mes de enero muestran una tendencia que se viene acentuando al menos desde 2010: la tendencia a la liquidación del superávit comercial y del ingreso neto de divisas vía comercio exterior.
Se cierra la brecha comercial
Luego de alcanzar su pico en 2009, el saldo comercial comenzará su descenso hasta llegar a un mínimo histórico en 2014. Y aunque aumentó el volumen negociado respecto a la década anterior, el saldo comercial tuvo dos picos: U$ 16.661 millones en 2002, año de la devaluación, y U$ 16.885 millones en 2009. Para 2014 el superávit caía a U$ 6.686 millones, alcanzando su mínimo histórico desde 2001.
Es importante señalar que el saldo comercial positivo venía siendo un aspecto clave para sostener la cuenta corriente y por ende la balanza de pagos y las reservas internacionales.
Entre 2003 y 2013, la cuenta “Rentas” (pago de intereses de deuda y remisión de utilidades al exterior) acumuló la friolera suma de U$ 106.000 millones, que fueron en gran parte compensadas por los U$ 157.000 millones de superávit originados en el comercio de bienes.
Sin embargo desde 2010, la cuenta corriente viene arrojando saldos negativos y provocando una fuerte disminución de las reservas internacionales.
Si en los últimos años el gobierno ha puesto un freno a las importaciones, no ha sido por un afán “industrializador” sino para sostener su política de “pago serial” al imperialismo, la banca internacionales, y las empresas multinacionales que siguen dominando la cúpula empresarial local.
Más que favorecer a la industria a costa del campo, el “modelo K” se apoyó en el saldo comercial positivo para sostener un ciclo de crecimiento y entrega nacional manteniendo durante algunos años una relativa estabilidad cambiaria.
¿Modelo de industrialización o especialización agraria?
Al comparar la composición de las exportaciones durante la última década, salta a la vista la falacia del “proceso de industrialización”. Salvo que la especialización en los derivados de la soja se considere una verdadera superación de la dependencia del ciclo de los negocios respecto a los precios internacionales del yuyo verde.
Con su 0,37% de participación en el comercio mundial, la Argentina nunca estuvo más lejos de haber superado su condición de país agrodependiente. Por el contrario, se ha ido especializando en la producción cerealera y sus derivados.
Para 2014, el complejo agropecuario (productos primarios y manufacturas de origen agropecuario) sumaba un 60% de las exportaciones. Un porcentaje casi idéntico, e incluso unos puntos más altos, al de 2004 cuando este complejo sumaba 57%.
Las manufacturas de origen industrial pasaron de 26% (2004) al 34% (2014). Este rubro está compuesto en su mayor parte por Material para el transporte terrestre, productos químicos, y piedras y metales preciosos. Por el lado de las importaciones, la Argentina siguió siendo altamente dependiente de las importaciones de bienes intermedios, bienes de capital, y las piezas y accesorios para bienes de capital.
Por otra parte, lejos de la “soberanía energética”, las compras de combustibles al exterior pasaron del 5% en 2004 al 17% en 2014.
Mercosur?... Business are business
Otra gran falacia del discurso económico ha sido el del fortalecimiento del Mercosur frente a los bloques del norte. Para 2014, las exportaciones al interior del bloque comercial sudamericano representaron el 27% del total, el mismo peso que Nafta y la UE juntas. Pero lo novedoso es el creciente peso en toda la región del bloque Asiático, principalmente China, que ya ha desplazado a las potencias de occidente como como destino de las exportaciones argentinas y al propio Mercosur como origen de las importaciones.
Es cierto que para 2014 el Mercosur era el único socio con el que Argentina mantenía un saldo comercial positivo. Mientras que el intercambio con Nafta, la UE, y China era deficitario.
Pero el comercio con Brasil es claramente desigual y en 2015 empieza a ser deficitario. Es decir, igual que con el resto del mundo.
El discurso “latinoamericanista” que entona la casta política representante de las burguesías de ambos países, va languideciendo con el influjo de divisas proveniente del nuevo socio comercial asiático. El fin de ciclo de los gobiernos posneoliberales va dando paso a las políticas de ajuste.
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Emiliano Trodler
Economista