En el día de ayer, Mauricio Macri anunció en el Salón Blanco de la Casa Rosada su “Plan para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres”. Entraría en vigencia recién el año que viene.
Miércoles 27 de julio de 2016
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La presentación del “Plan para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres” comenzó con las palabras de Fabiana Tuñez, directora del Consejo Nacional de las Mujeres quien, antes de ser funcionaria de Cambiemos, presidió la ONG La Casa del Encuentro.
Siguieron en orden Carolina Stanley de Desarrollo Social y la Vicepresidenta, Gabriela Michetti. A menos de dos meses de la movilización por #NiUnaMenos, esta última sostuvo: “este Plan es en respuesta a una demanda de la sociedad civil adoptado por toda la política argentina y hecho realidad por el gobierno de Mauricio Macri”.
Como figura en la página oficial, el Plan Nacional de Acción tiene como objetivo “sistematizar acciones y medidas a tomar, elaborar diagnósticos, monitorear y evaluar el progreso y articular las líneas de acción con las provincias para alcanzar estándares de protección y prevención en todo el país”, tal como lo prevé la “Ley de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres” sancionada en 2009.
De acuerdo a lo referido por Fabiana Tuñez, la resolución consta de 69 medidas y 137 acciones que llevarían a concretar lo establecido por esa ley. Sin embargo, los anuncios realizados se limitaron a comunicar la creación de 36 nuevos hogares refugios que conformarán la “Red Nacional de Protección Integral”; tobilleras con geolocalizadores para varones sancionados con restricciones perimetrales; aplicaciones para celulares y tablets para casos de emergencia; y la mayor difusión de la línea 144 (ya existente).
Los fundamentos del Plan, según la información brindada por los funcionarios durante la conferencia de prensa, serían la enseñanza y la capacitación mediante campañas. Macri indicó como un factor “cultural” el aumento de la violencia machista, reduciendo el origen de este flagelo a un tema de educación. Asimismo condenó la intolerancia en las redes sociales indicando que “todos y todas necesitamos comprometernos en esa misión”.
El plan menciona que se enviarán proyectos sobre las licencias para trabajadoras víctimas de violencia. Sin embargo, el antecedente reciente del macrismo en la legislatura porteña obstaculizando que las docentes accedan a las mismas, es un precedente negativo para esta ya limitadas medidas.
No está de más recordar que durante la gestión del PRO en la jefatura de gobierno porteña, no se construyó ni un solo refugio para mujeres y se quitó presupuesto a la Secretaría de la Mujer, mostrando un evidente desinterés respecto a las políticas públicas en materia de género.
Y en este sentido, ni bien asumió como presidente -usando como excusa la reestructuración del Estado- desarticuló y desmanteló programas fundamentales como el de Salud Sexual y Procreación Responsable.
Tanto Gabriela Michetti como el presidente utilizaron el acto para reiterar su conocido discurso sobre la “grieta”, pidiendo por el “diálogo”, el “amor”, la “paz” y la “familia”. Poco dijeron sobre las medidas concretas del proyecto que serán aplicadas recién a partir de 2017 y hasta 2019, tras la aprobación del presupuesto nacional que debe aprobar este año el Congreso.
Como quedó demostrado este año tras las masivas movilizaciones por #NiUnaMenos, las mujeres no pueden esperar más. Mientras son cientos las que siguen muriendo cada año por la clandestinidad del aborto, al menos una mujer muere víctima de la violencia machista cada 30 horas.
Esta situación, sin embargo, no fue contemplada por el gobierno macrista. Como plantea el proyecto presentado en 2015 por los diputados Myriam Bregman y Nicolás del Caño del PTS/Frente de Izquierda, es necesario que se implemente ya mismo un Plan Nacional de Emergencia contra la violencia hacia las mujeres. Entre otras medidas, éste propone “la creación inmediata de refugios transitorios y un plan de vivienda a corto plazo, basado en la creación de impuestos progresivos a las grandes fortunas y corporaciones inmobiliarias”, sin necesidad de denuncia previa. Además, reconoce a las víctimas de la violencia machista el derecho a solicitar al Banco de la Nación Argentina el beneficio de “créditos a tasa cero”, para poder adquirir “su vivienda única y familiar”, así como licencias laborales y pases educativos.