“Pararse en una cancha de fútbol, en un barrio, empodera de por sí”.
Sábado 26 de noviembre de 2016 12:37
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Entre los días 25 y 28 se desarrollará en Caseros el primer Festival Latinoamericano de fútbol y derechos de las mujeres. Un evento organizado a pulmón por Mónica Santino y sus compañeras de La Nuestra, pioneras en fútbol femenino en nuestro país.
La Villa 31 y el fútbol practicado por mujeres como escenarios y estrategias contra la violencia machista, las imposiciones culturales y el discurso hegemónico, esa cancha es la que encuentra cada día a Mónica Santino queriendo gritar el gol del triunfo definitivo en un mar de pases milimétricos que suman derechos a las mujeres.
“La Nuestra es algo que nos llena de orgullo a todas las que pertenecemos. Nos llena de orgullo pertenecer, consideramos que eso es importantísimo, por la identidad colectiva, el sujeto colectivo, la lucha colectiva, todo por encima de los nombres propios. En el barrio este nombre cobró sentido, desde que estamos en Noviembre de 2007, acá se llenó de contenido, se hizo más ‘nuestra’ digamos”, así describe Mónica a la organización barrial que compone junto con otras compañeras en la Villa 31, en la que unifican el trabajo con perspectiva de género y la práctica de fútbol.
En la Villa 31 dirige a un equipo hace nueve años y lograron lo que querían: conquistar el espacio, la cancha del barrio, y visibilizar que las mujeres también juegan al fútbol: “a mí me parece que pararse en una cancha de fútbol en un barrio, que es el espacio público más importante, y tener un horario y lugar para entrenamiento de mujeres, eso empodera de por sí. Te para frente a la vida de otra manera. Algunas lograron, entre otras cosas, que mientras juguemos al fútbol los compañeros varones cuiden a lxs niñxs, y sobre todo levantar la cabeza y mirar para adelante, que eso es muy importante en el fútbol. Si vos no levantas la cabeza no le podes hacer un buen pase a tu compañera. Ves cómo las pibas defienden su espacio y se dan cuenta de la conquista y el orgullo que les da cuando se habla de la famosa cancha de la Villa 31 en nombre de ellas”.
La lucha es en el día a día, desde lograr la victoria en ese potrero de tierra donde le sacaron la roja al machismo a la concreción del primer Festival Latinoamericano de fútbol y derechos de las mujeres: “la idea del Festival surge a partir de una articulación con una organización alemana que se dedica también al fútbol de mujeres, desde un lugar similar al nuestro pero no con trabajo territorial en barrios, que se llama Discover Football”.
En 2015 participaron del “Festival sin fronteras” de fútbol de mujeres, derechos y diversidad en Berlín y cuenta Mónica que “de ahí volvimos con la idea de pensar el fútbol de mujeres también como región, como Latinoamérica, tener un espacio para discutir las problemáticas que hay en común porque el patriarcado atraviesa nuestras sociedades casi de la misma manera. Creímos que era muy importante hacer el mismo esfuerzo acá por el momento en el que se encuentra el fútbol de mujeres en Argentina, y creemos que es un puntapié importantísimo para comenzar a pensar cómo organizarnos como mujeres frente a los desafíos que el deporte nos propone”.
El encuentro se va a desarrollar en Cedem 1, Alberdi 5470, Caseros, y contará con la participación de equipos de Colombia y Brasil más equipos del interior del país. El Torneo estará acompañado por talleres de reflexión y mesas de debate. Los talleres rondarán en torno a las temáticas de discriminación y derechos de las mujeres; los retos concernientes a ser entrenadoras/directoras técnicas y las prácticas de fútbol, derechos LGBTIQ y diversidad, tal como informan en el evento oficial.
“Tenemos muchas expectativas porque está hecho a pulmón, con el corazón, porque la construcción entre todas es horizontal y es importantísima porque hay mucha gente que no pertenece necesariamente a La Nuestra y vino a laburar y a poner el hombro en el Festival, por la presencia de los equipos que vienen de otros países, por lo que le va a pasar a nuestras chicas estos días. Tenemos la esperanza de que el fútbol practicado por mujeres crezca, de ver para adelante qué estrategias desarrollamos para que esto suceda y para que el acceso al deporte para mujeres sea considerado un derecho. Pensar en el derecho al juego desde la perspectiva de género para reforzar lo que creemos y para nuevas ideas de acá para adelante. Sin olvidarnos de que a esas expectativas enormes le agregamos el pasarla bien, jugar a la pelota y disfrutar hasta el último segundo cada taller y cada palabra que se diga”.
En esta sociedad patriarcal las mujeres en el mundo de los deportes siguen siendo invisibilizadas y mucho más en disciplinas de contacto. Con el tiempo van derribando prejuicios y estereotipos, y las normas que impone el patriarcado desde su misoginia: “cuando arrancamos teníamos la convicción de que servía todo esto, de que era una necesidad, no sé si pensamos que lo íbamos a lograr. Voy con la frase “donde hay una necesidad hay un derecho” y esa convicción la teníamos plena y también la plena convicción de que la organización vence al tiempo también. Si a eso le sumamos la militancia y el saber que se pueden transformar las cosas se va a ir dando. Es muy importante además afirmarnos en el lugar de igualdad en relación con las pibas porque si no las que no vivimos en el barrio y participamos del proyecto nos ponen en el lugar de asistencialismo o caridad y no se trata solo de ‘ir a jugar a la pelota con las pibas’, es más que solo eso, nos estamos empoderando todas.
Cuando habla de sus dirigidas es consciente de los obstáculos que tienen en el día a día y la estigmatización que sufren, pero la lucha no la pierden de vista ni un minuto: “se trata de sujetas de derecho y dispuestas a ejercer ese derecho. Estamos plantadas en un terreno de igualdad y eso es lo que da un poder genuino, auténtico”.
Uno de los sueños que tienen para que se continúe afirmando y multiplicando esta práctica es la creación de un club exclusivo de fútbol para mujeres: “necesitamos voluntad política a través de proyectos y algún espacio político que lo apoye, y lograr que un terreno sea cedido como pasó con los clubes de hombres hace más de cien años cuando se les cedían terrenos cerca de los ferrocarriles, así se fundó la historia de muchos de los grandes clubes de fútbol. No bajaremos los brazos ni un segundo pensando en eso y yo creo que es algo para lo que quizás no falte mucho tiempo, aunque en el terreno de lo concreto aún no tenemos nada sabemos que más temprano que tarde lo vamos a lograr”, concluye esta luchadora que forma parte de un espacio sumamente valioso para la construcción de la identidad, derechos y la práctica de fútbol para adolescentes y jóvenes.