La obra de teatro censurada en Jujuy, Réquiem Inducido del grupo Circo Cromático Teatro Integral, finalmente se presentó en el Teatro Mitre con una sala llena que se sumó efusivamente al pedido de renuncia de la administradora Silvia Pieruzzi.
Viernes 2 de agosto de 2019 16:56
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Es la siesta del 31 de julio en Jujuy. El viento norte se te mete por la nariz y choca con un buen cacho de adrenalina latente, de esa que sentís cuando el carrito de la montaña rusa empieza a subir y te anuncia que se viene un clímax político/socio/orgásmico/cultural sin precedentes. Estamos en Plaza Vilca, el predio que está justo al lado del Teatro Mitre. Estamos en la feria y festival feminista El Jardín de las y les presentes. Las pibas y les pibes están organizades con stands de indumentaria, comida, editorial, socorristas y más. Música en vivo, radio abierta y algunas danzas van caldeando esos encuentros que se preparan para dar un grito urgente.
A metros de la plaza está la Sala Mayor del Teatro Mitre, el teatro oficial más antiguo de la República Argentina (esto, y lo que voy a contar a continuación, me lo contó Luis Manero, ex administrador del Teatro Mitre en una entrevista para Circo Cromático Revista Cultural N°6, cuándo desde la administración las puertas se abrían y no se cerraban). Si bien su origen tiene una fuerte impronta relacionada a los intereses burgueses de la época, quienes solo consideraban a los géneros sinfónicos, líricos y operísticos como verdaderas -y únicas- piezas de un arte cualitativo, el edificio fue adaptándose a los cambios que el avance sociocultural demandaba.
En los altos del teatro funcionó durante años la Legislatura de la Provincia de Jujuy; allí se realizaban las sesiones parlamentarias. También, fue el escenario en el que se originó el Vejigazo, evento que devino en la Fiesta Nacional de les Estudiantes. Existen registros sobre bailes de carnaval e, incluso, combates de boxeo. Desde el principio del milenio, algunas normativas cambiaron y erradicaron la obligación de asistir con traje, por ejemplo, o de limitar las presentaciones de artistas, ergo espectadores, según su nivel social. Hasta que en el año 2019, una señora llamada Silvia Pieruzzi, con un simple llamado telefónico, intentó destruir todo este avance en la inclusión social.
En líneas resumidas, Pieruzzi, actual administradora del Teatro Mitre, censuró la obra de teatro Réquiem Inducido en el mes de abril luego de leer la sinopsis (la cual explica que la obra edifica su narrativa teatral en los debates sobre la legalización del aborto) argumentando que tenía un sobrino cura y no quería ofenderlo. Escrache y pañuelazo mediante, el hecho se viralizó alcanzando una proyección a nivel nacional, con el cual el grupo recibió el apoyo de varias colectivas feministas y grupos de artistas independientes, del FIT, de Argentores, de la Asociación Argentina de Actores y del Instituto Nacional del Teatro.
La Secretaría de Cultura de la Provincia de Jujuy, con el afán de solucionar el aberrante accionar de la administradora (elegida por esta misma gestión, cabe aclarar), publicó un comunicado oficial en el que decía lo siguiente: "bajo ningún concepto el Teatro Mitre y ningún otro espacio cultural de la Provincia, puede cancelar alguna obra o espectáculo teatral por razones ideológicas, culturales y religiosas". El Secretario de Cultura, Luis Medina Zar, ofreció al grupo una función en la Sala Mayor del Teatro para remediar lo acontecido y, a modo de contrapropuesta, decidimos sumar a El Jardín de las y les Presentes (quienes también habían sido censurades por Pieruzzi) y dos organizaciones barriales de Alto Comedero: Qispi Kay y La escuela Artística Popular Con los Sueños Intactos.
Una vez finalizada la feria, la obra dio inicio a las 21.30 hs. con una sala llena. Los personajes que representan a los estereotipos de la mujer, la Iglesia, el feminismo y la clandestinidad movilizaron al público asistente en compañía de dos dolientes, un presentador machirulo y la mismísima personificación del problema. Pero había algo que no cerraba. Silvia Pieruzzi, ausente en la presentación, seguía siendo administradora del Teatro Mitre. El Estado y el Municipio la seguían (y siguen) respaldando. Razón por la cual decidimos armar una breve escena acompañada de un resumen radiodocumental que sirvió como previa al momento más emocionante de la noche: "¡Exigimos la renuncia de Silvia Pieruzzi ¡YA!" gritó el elenco en medio del escenario, seguido de aplausos, vítores y silbidos del público asistente que se sumó al pedido fervorosamente. Pañuelos verdes coparon las butacas acompañados de los ya conocidos cánticos en las marchas a favor de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).
Haber estado en el escenario de la Sala Mayor del Teatro Mitre es un gran y simbólico avance. Todavía queda mucho por hacer, claro que sí, pero también es importante saber que la resistencia funciona y que la organización y la visibilización de las acciones son parte fundamental de la lucha.