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Red Internacional
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OPINIÓN. Cuando la guerra contra Clarín se estanca en relato

El cierre de AGR-Clarín y la lucha que están dando sus trabajadores desde mediados de enero, mostró el proyecto al que apostamos cada una de las juventudes militantes. Una polémica necesaria con los ausentes que hicieron del ‘Clarín Miente’ una bandera y no pasaron la prueba.

Viernes 17 de febrero de 2017 08:52

Pasó un mes de conflicto en la gráfica AGR del Grupo Clarín, ubicada en Pompeya. La toma de la planta, el impulso del fondo de lucha y distintas medidas que los trabajadores y sus familias están realizando con el apoyo de organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos, se han transformado en una importante muestra de solidaridad obrera y juvenil, y un muy importante punto de apoyo para conseguir la reincorporación de todos.

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Es así que con una campaña militante en el comienzo de los cursos de verano en la UBA, desde los terciarios, yendo a plazas y medios de transporte, la Juventud del PTS se propuso poner todas sus energías en fortalecer la lucha de los trabajadores de AGR, impulsando el fondo de lucha, participando de las distintas actividades y proponiendo que asi como lo hicimos desde el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras, el resto de los centros y federaciones sean parte activa de impulsar la solidaridad.

En pocos días pudimos aportar con 25 mil pesos, lo que muestra la enorme simpatía que hay en grandes sectores de jovenes, estudiantes y trabajadores de los más diversos gremios, la lucha contra este poderosísimo enemigo, a pesar del enorme cerco mediatico.

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De la ausencia y de ti

Luego de años de una calurosa alianza entre el partido de gobierno y el gigante mediático entre 2003 y 2008, que incluyeron la aprobación de Nestor Kirchner para la fusión de Multicanal y Cablevisión a pocos días de dejar la presidencia, la crisis del campo abrió una disputa entre el kirchnerismo y las empresas de Magnetto y Herrera de Noble. Esa gran crisis se convertía en el “hito” fundacional de la agrupación juvenil del gobierno de Cristina Fernández: La Cámpora, y al ‘Clarín Miente’ en una marca registrada para militantes y simpatizantes del kirchnerismo.

Ahora, como cada nuevo gobierno, Macri y Clarin tejen una alianza, los trabajadores son su objetivo. Sin embargo para los dirigentes de la Federación Gráfica (el sindicato que representa a los trabajadores de AGR), para la dirigencia kirchnerista y para su militancia parece que pelear contra la Corpo solo valia como acción marketinera.

Una disputa que se quiso presentar como un enfrentamiento histórico del ‘Estado contra las corporaciones’ pero que siempre fue, una pelea entre fracciones de empresarios con sus respectivos representantes políticos, los muestra mas alla de esta pelea ‘interna’, del mismo lado cuando surgen los verdaderos enfrentamientos, el de los empresarios y gobiernos contra los trabajadores.

Se están preparando para intervenir lejos de los proceso reales y de lucha que empiezan a surgir contra el macrismo y será, más bien, la campaña electoral por los candidatos que definan los dirigentes puertas adentro de la oficina de algún municipio de la “resistencia” en el GBA. Una campaña electoral junto a los supuestos “traidores” del PJ para asestar un golpe en las urnas de la PBA al gobierno de Cambiemos para luego… seguir votándoles, como hasta ahora, todas las leyes en el parlamento. Un golpe si, para garantizar la gobernabilidad.

El proyecto que encarnaron las agrupaciones afines al kirchnerismo nada tiene que ver con la apuesta a forjar una alianza poderosa con los sectores de trabajadores que dan respuesta a los ataques del macrismo. Lejos de desafiar el poder de las clases dominantes y organizar una verdadera resistencia frente a los ataques del macrismo, confirmaron que el proyecto que defienden nada tiene que ver con un verdadero cuestionamiento al orden establecido. En definitiva ven a los trabajadores no como sujetos capaces de transformar radicalmente la sociedad y de enfrentar al ajuste, sino que son simplemente un recurso más.

No se puede enfrentar a Macri cuando solo esta la expectativa de que vuelva Cristina. ¿Eso es todo lo que puede dar la juventud y los trabajadores para enfrentar a los empresarios y al gobierno?

La Cámpora y Nuevo Encuentro, comandan junto al PJ el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales, que aunque se dicte allí una de las más importantes carreras de Comunicación Social del país y tenga como Decano a uno de los redactores de la Ley de Medios, han ninguneado con un silencio cómplice este conflicto. También están al frente de la Federación Universitaria de La Plata y no se los vio ni convocar a las movilizaciones ni ser parte del bloqueo a la planta del diario.

Los estudiantes que en esas facultades se propongan ser parte de la pelea contra el macrismo, tendran una pelea a la par contra las conducciones de sus centros de estudiantes.

Cuando el fuego crezca (no) quiero estar allí

Mención aparte para la agrupación semi-kirchnerista con simpatías por el Papa Francisco, Patria Grande/La Mella, que desde 2008 es parte de la presidencia de la Federación Universitaria de Buenos Aires y tienen el triste mérito de seguir el camino de las Juventudes K.

Caracterizados por haber sido críticos de lo ‘malo’ y defensores de los ‘bueno’ durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernandez se sumaron a la defensa de la Ley de Medios como una cruzada contra los monopolios mediáticos. Ese camino terminó llevándolos a apoyar, esta vez ya acríticamente, la candidatura de Daniel Scioli en el ballotage y a ensayar listas comunes en las elecciones estudiantiles como anticipo de sus intenciones de culminar una confluencia política de sus espacios. Esa juventud que hablaba de ‘socialismo’ para referirse al gobierno de Chavez y usarla contra los partidos de izquierda, hoy también se ausenta del conflicto de AGR.

La Mella no se involucró en ninguno de los conflictos de la lucha de clases más importantes del último tiempo, porque su visión del “cambio social” subestima el rol privilegiado de los trabajadores para frenarle la mano a los ataques del macrismo y las patronales, con su poder de paralizar la producción y directamente sus ganancias. Confluyen con el kirchnerismo en ese desprecio hacia los trabajadores como sujetos capaces de revertir el orden preexistente tomando el gobierno de su propio destino.

Ser antineoliberal, sin ser anticapitalista, tiene las patas cortas.

En las luchas más duras, aquellas que enfrentan los despidos, se forjará la verdadera resistencia. El conflicto en AGR, por sus particularidades, se ha convertido en un ensayo general para todo el plan de ajuste que empresarios y gobiernos quieren descargar contra los trabajadores, no es el único conflicto en curso, pero tampoco es un conflicto más.

Los ataques no son simples simbolismos, sino que tienen causas y consecuencias concretas, es el intento de cambiar la relación de fuerzas, flexibilizando las condiciones de trabajo y quebrando la organización entre los trabajadores. Ahí la juventud puede jugar el papel de la pluma que inclina la balanza, para un lado o para el otro, por eso, un verdadero enfrentamiento contra las corporaciones, no puede quedar en fotos y declaraciones por redes sociales, tiene que convertirse en fuerza concreta que le quiera torcer el brazo a empresarios y gobiernos.

Por eso la Juventud del PTS se juega con todas sus energías a fortalecer la lucha en AGR, y como fue en la lucha de Kraft, de Lear y de tantas otras esta fusión con los trabajadores que se ponen a la cabeza de duras luchas, es una gran experiencia. Y queremos compartirla con cientos, miles de jóvenes como nosotros que simpatizan con el Frente de Izquierda pero quieren ser parte de aportar a que estas luchas triunfen. Nuestra perspectiva es confluir con todos los y las estudiantes que quieran impulsar, en esta dirección, agrupaciones estudiantiles en cada colegio, terciario y facultad.

Lo hacemos convencidos de que los trabajadores constituyen la fuerza que puede pararle la mano a los capitalistas y conducir al conjunto de los explotados y oprimidos a pelear por el gobierno de su propio destino. Ese es el debate de fondo con quienes utopicamente solo apuestan a mejoras cosméticas en los marcos del capitalismo.

Una juventud que aspire a resistir, sin proponerse una pelea consciente contra el poder del capital y su Estado, correrá, hasta en la más honesta de sus intenciones, con las patas cortas de un relato.