El martes 19 de septiembre Marcelo Arispe, trabajador tercerizado de Telefónica, fallecía al caer de un poste, en el barrio porteño de Lugano.
Viernes 22 de septiembre de 2017 08:46
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En el gremio telefónico son numerosos los casos de compañeros que han sufrido accidentes, hasta perder la vida a causa de la desidia patronal.
En los últimos años ya son cinco los trabajadores que perdieron su vida y varios los accidentados que muchas veces quedan “rotos” de por vida. Sin embargo, las multinacionales telefónicas tienen ganancias récord hace años y vienen avanzando –con el aval del Gobierno- en nuevos negocios con la concentración monopólica del servicio de telecomunicaciones, como el cuádruple play para Telefónica/Movistar.
A su vez, los grupos Fintech y Clarín, que hoy comparten el control de Cablevisión, se verán beneficiados con la fusión de dicha empresa con Telecom, controlada hoy completamente por el grupo Fintech.
A mediados de este año Ezequiel Gutierrez al poco tiempo de haber sido encuadrado al convenio de Foetra y efectivizado en planta permanente -luego de años de tercerismo en la empresa Novatium- cayó de un techo de 4,5 metros mientras trabajaba, lo que le provocó múltiples quebraduras y lo dejó en terapia intensiva.
En el 2012 un trabajador contratado por la empresa Radiotrónica, contratista de Telefónica, falleció al recibir una descarga de tensión y cayó de un poste al no contar con los elementos de seguridad necesarios. Un año atrás, Fernando Galarza perdía su vida por la misma causa.
El trabajo en altura implica un trabajo de riesgo, por eso desde hace mucho que los telefónicos venimos reclamando por mejores condiciones laborales para no perder nuestras vidas trabajando. En muchas zonas, entre ellas Lugano, donde trabajaba Marcelo, tanto efectivos como tercerizados deben hacer escalamiento por la falta de hidroelevadores siendo que la empresa no cumple con el reclamo de bajar las cajas a la altura de 2,5 metros.
En el caso de los trabajadores tercerizados el riesgo es aún mayor. Los ritmos de producción, los “premios-incentivos” al verse presionados por los bajos salarios, el trabajo a destajo por cumplir los objetivos, y frente a la permanente amenaza de ser despedidos son algunos de los factores que aumentan este riesgo. Las empresas les imponen al igual que a los efectivos, que salgan a trabajar solos por falta de dotación, en lugar de salir con una “cuadrilla” de compañeros lo que disminuiría las posibilidades de accidentes. Y ni que hablar de los bajos salarios que ni cerca están de alcanzar el valor de lo que cuesta la canasta familiar.
Nuestros compañeros tercerizados no sólo se encuentran más expuestos a los accidentes laborales, sino que además siempre fueron y son utilizados por las empresas telefónicas como válvula de ajuste para garantizar sus multimillonarias ganancias, así como también para mantener las divisiones dentro del gremio. Las telefónicas tercerizan gran parte de las tareas técnicas a través del convenio de Uocra. Retesar, Radiotrónica, Tel y Ezentis son algunas de las empresas, además de las subcontratistas en las que ni siquiera se respeta el flexibilizado convenio de Uocra.
Muchas fueron las peleas en el gremio telefónico que han demostrado cómo las bases han logrado organizarse para imponer sus demandas frente a la sed de ganancias de las empresas telefónicas.
Lucha contra la tercerización: un balance necesario
En el 2006 hubo una gran lucha en la que los trabajadores de las contratistas en unidad con los efectivos se organizaron por el convenio telefónico y contra la tercerización laboral, en una coyuntura política en la que al mismo tiempo se desarrollaba en otros sectores como en Subte la lucha por el pase a planta de los trabajadores tercerizados. En este marco, cientos de telefónicos tercerizados se movilizaron al Ministerio de Trabajo para hacer oír su reclamo. Desde la Agrupación Violeta impulsamos una gran campaña de apoyo con petitorios en muchos de los edificios logrando la adhesión de casi mil efectivos. Fue así como se logró que la dirección de Foetra tomara el conflicto y se iniciara el plan de lucha con asambleas unificadas entre trabajadores efectivos y de las contratistas, 40 días de lucha con paros y toma de edificios con un acatamiento casi total del conjunto de los telefónicos, reflejando una muestra de unidad y solidaridad absoluta atiborrando cualquier división obrera de ésas que intentan imponer las patronales como si hubiera trabajadores de segunda y de primera.
Esta enorme lucha de efectivos y contratados marcó un jalón en la conciencia de los telefónicos pudiéndose haber transformado en una lucha testigo para el conjunto de los trabajadores. Y fue por esa misma razón que las empresas y el gobierno por ese entonces kirchnerista a sabiendas de la fuerza imparable que conlleva la unidad de las filas obreras, decidieron desarticular el conflicto llamando a firmar un acta en la que se comprometían a discutir el pase a convenio en el transcurso de un año. Fue así que la conducción de Foetra, con la promesa de hacer cumplir ése acta, dilapidó toda esa unidad lograda resolviendo mediante un plenario sin mandato de los edificios y sin el voto de los trabajadores tercerizados levantar el conflicto, dejando a la deriva a los tercerizados que se habían organizado. A 11 años de esa gran lucha, apenas han pasado a planta algunos cientos de compañeros mientras los casi tres mil tercerizados de Telecom y Telefónica siguen trabajando en condiciones totalmente precarias, permitiendo que la tercerización perdure en el tiempo.
Unidad de los trabajadores para dar esta pelea
Desde la Agrupación Violeta creemos fundamental la unidad de efectivos y tercerizados, para que no haya más accidentes ni muertes obreras, luchando por mejores condiciones de trabajo, por la inversión de hidroelevadores y “bajar las cajas” como medidas inmediatas, y por el pase al convenio telefónico y a planta permanente de todos los trabajadores tercerizados, así como las necesarias comisiones de especialidad.
Por ello, todos los sindicatos telefónicos del país y principalmente Foetra deben ponerse a la cabeza de esta lucha con la más amplia unidad, para enfrentar a las multimillonarias telefónicas que siguen manteniendo a miles de compañeros precarizados, llamando a un plenario de delegados con mandatos y a una asamblea general entre efectivos y tercerizados para discutir un plan de lucha que logre imponerle a las empresas estas demandas.
También creemos fundamental la unidad con el conjunto del movimiento obrero, ya que la precarización no sólo nos afecta a los telefónicos sino a miles de trabajadores. Con el actual gobierno de Macri se profundizó la flexibilización laboral a partir de las leyes que logró imponer Menem en los ‘90 y que luego se mantuvieron intactas durante los 12 años de gobiernos kirchneristas. Hoy, sabemos que se viene un ataque mayor por parte de las patronales y del gobierno que pretende avanzar con una reforma laboral consensuada con la burocracia, con una CGT que continúa dándole tregua y con una CTA que no ofrece alternativa alguna.
Los trabajadores tenemos que prepararnos para ese momento y pelear por la unidad de la clase trabajadora que dé una respuesta conjunta al ataque que se viene. Si los millones de trabajadores pudiéramos luchar unificadamente, el ajuste de Macri y la prepotencia de las patronales, se verían realmente débiles frente a nosotros que somos millones. Por eso desde la Agrupación Violeta, en conjunto con otras agrupaciones impulsadas por el PTS junto a compañeros independientes, que están en más de 60 gremios a nivel nacional queremos poner en pie un gran Movimiento de Agrupaciones Clasistas para pelear por esta perspectiva. Necesitamos fuerza en los sindicatos para poder pelear e imponerles a sus direcciones que rompan con su pasividad y llamen a luchar contra los ataques de los empresarios y sus gobiernos a la clase trabajadora.
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Porque nos duele haber perdido la vida de Marcelo Arispe y no queremos seguir pagando con nuestras vidas. Porque no queremos ni una muerte obrera más a causa de la precarización laboral. El dolor y la bronca sólo se harán escuchar si logramos transformarlo en organización y lucha.
Nuestras vidas valen más que sus ganancias.