Tras los sucesos del 11 de julio y la importante repercusión política internacional que alcanzaron, publicamos esta nota de Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall Lujardo. Los autores fueron detenidos en el marco de las manifestaciones que se sucedieron ese día, y en este artículo responden críticamente a la revista Alma Mater.
Miércoles 8 de septiembre de 2021 20:56
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A propósito del artículo "Deudas" publicado por la Revista Alma Mater, las posturas de Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall
La Habana, 8 de septiembre de 2021.
Nosotros, Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall Lujardo, consideramos necesario aclarar determinados elementos respecto a los sucesos en que nos hemos visto involucrados, a raíz de las manifestaciones del 11 de julio:
El artículo periodístico publicado por la “Revista Alma Mater” bajo el título de “Deudas” con fecha 7 de septiembre de 2021, bajo la rúbrica de Rodolfo Romero Reyes, Max Barbosa Miranda y Armando Franco Senén, narra las experiencias, análisis y perspectivas de tres estudiantes universitarios involucrados en los sucesos del 11-J (Leonardo Romero Negrín, Alexander Hall Lujardo y Jorge Alfonso Pita), que padecieron un sin número de excesos policiales, irregularidades y procedimientos al margen de la legalidad que decidieron relatar al citado medio de prensa.
Sin embargo, en el trabajo periodístico, se evidencian una serie de omisiones y perspectivas parcializadas. De modo que se aprecia a lo largo del texto el apego a los informes de Fiscalía Militar, proporcionándole un criterio de autoridad incuestionable. Era necesario, en aras de la objetividad, triangular los hechos o analizar críticamente los resultados de la investigación y contrarrestarlos con las pruebas aportadas en los testimonios de los entrevistados.
Por ejemplo: en el caso de la detención de Leonardo, el informe de Fiscalía enuncia que la cámara del Hotel Saratoga no captó el momento exacto de los hechos. No obstante, este mencionó la existencia de otras cámaras en el Capitolio y en la escuela Concepción Arenal. Ante dichas posibles pruebas, la respuesta fue que el resto de las cámaras no estaban funcionando en la tarde del 11 de julio. Dicho argumento resulta cuestionable, teniendo en cuenta que esa zona es altamente sensible, pues a pocos metros sesiona la Asamblea Nacional.
La afirmación de que Leonardo se resistió al arresto no está del todo explicada. Su alumno quien solo estaba filmando los hechos, fue neutralizado por quienes suponemos “agentes del orden vestidos de civil” que le arrebataron su cámara. Ante esta situación Leonardo se lanzó sobre su alumno sin tocar a ningún policía. Su detención fue realizada de igual manera por “agentes vestidos de civil”, lo cual quedó fotográficamente evidenciado. Claramente se resistió al no tratarse de agentes uniformados, ni de una situación que lo ameritase. No obstante, la resistencia al arresto que refieren Fiscalía y “Alma Mater” se resume a una persona siendo inmovilizada por el cuello.
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Cuando Fiscalía alega que el médico en el centro penitenciario no anotó las lesiones en las costillas de Leonardo, deja espacio a la duda sobre la veracidad de tal lesión. Desde su entrevista con el instructor, Leonardo pidió hacer una denuncia que fue negada sin razón legal. La consulta con el médico fue incompleta debido a que lo sacaron en contra de su voluntad. Es inconcebible que ante la negativa de formular una denuncia con el instructor no intentara hacerla luego en presencia de un médico y un oficial que estaba expresamente para ello. No obstante, desde su detención hay testigos de tal dolencia y un dictamen médico, hecho el 20 de julio, que fue notificado por Medicina Legal en presencia de la Fiscalía.
La respuesta otorgada por Fiscalía Militar se limitó a una escueta nota en la que abundan elementos que les fue imposible comprobar. Si firmamos la conformidad con la investigación fue debido a que extender el proceso no arrojaría resultados diferentes, ya que en la mayoría de los puntos en conflicto se trataba de nuestra palabra en contraposición con la de los oficiales.
Fiscalía admitió la existencia de lesiones físicas en el caso de Leonardo, sin embargo, no pudo probar que dichas lesiones fueran provocadas por los sujetos que este señaló como culpables en todos los casos. Solamente el oficial que lo golpeó con una tabla admitió el hecho. En cambio, el policía 03912 niega haberle golpeado en la nariz alegando que solamente cruzó palabras con este. Tres elementos resultan curiosos: Fiscalía admitió que el médico de la prisión notificó el hematoma en la nariz que Leonardo refiere como consecuencia del encuentro con dicho oficial. Tal suceso se corresponde en tiempo y espacio con la narrativa de Jorge Alfonso Pita, quien declara haberlo visto en el suelo: “lucía como mareado, trataban de levantarlo del piso y lo golpeaban”, acotó a la revista. Por último, ¿cómo es posible que dicho oficial admitiera recordar que cruzó palabra con Leonardo, entre tantos detenidos y en una situación caótica, si no hubiera tenido con él un trato distinto?
Esto ilustra que firmamos el acta de Fiscalía Militar porque no había nada más que hacer en materia de investigación, lo cual no demuestra nuestra total conformidad, sino la aceptación de un proceso cuya dilatación sería –y estamos convencidos de ello- completamente en vano.
Con respecto a los abusos de autoridad cometidos por la oficialidad del Ministerio del Interior, Fiscalía Militar pudo haber empleado muchas otras formas de verificación de los planteamientos. Al mismo tiempo, resultan escasos los testimonios tomados en la investigación, a pesar del gran número de detenidos que validarían tales criterios, para lo que sólo bastaría acudir al listado de los presos que se encontraban en el Colectivo #6 del Cotorro, coincidieron en Zanja y que igualmente fueron trasladados en las condiciones descritas.
Con respecto a la detención de Alexander Hall Lujardo, la “Revista Alma Mater” declara que “no fue víctima de golpes porque mantuvo un comportamiento adecuado”, sin embargo, se omiten las denuncias realizadas por este sobre los abusos hacia otros detenidos. De igual modo, durante nuestra estancia en la estación de Zanja, le restan importancia a la aglomeración de personas en el lugar, así como atenúan los sucesos relatados en torno a las condiciones del traslado de la unidad policial hacia el centro penitenciario “Jóvenes del Cotorro”, en el que le restan connotación al tiempo de espera en un camión herméticamente cerrado bajo un intenso calor durante un tiempo aproximado de una hora, lo que provocó el desmayo de varios detenidos, hecho que le fue expresado a la revista y que consta en las investigaciones efectuadas por la Fiscalía.
Sobre el procedimiento del “somatón”, argumentamos que si bien no sufrimos agresiones directas por parte de los oficiales, presenciamos como se establecieron de forma predeterminada filas a la derecha y a la izquierda por parte de los guardias del penal, en el que indistintamente golpeaban a los detenidos, cuya particular ensañamiento sufrió un joven conocido como Jose “el panadero”. De igual modo, luego de transcurrido un tiempo al interior del penal en el intercambio con otros reclusos, supimos que los detenidos conocían esta práctica con ese nombre y la daban como naturalizada en este tipo de espacios. En el caso particular de Alexander Hall, es preciso aclarar que se le ordenó de forma violenta el retiro de una camisa del equipo Cuba de béisbol con el número 10 en su dorsal, así como la ocupación de una bandera cubana por quien se identificó como el político de la unidad.
Por todas las razones anteriormente enunciadas, entendemos la necesidad de esclarecer algunos puntos a raíz de las lecturas que se han hecho de “Deudas” y debido al resultado de un trabajo periodístico con el que manifestamos inconformidades. Por último, resulta necesario aclarar que en la publicación se colocaron frases descontextualizadas que pudieran generar confusión y polémica. Por ende, sobre el artículo publicado por la “Revista Alma Mater”:
RECHAZAMOS:
RECLAMAMOS:
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RATIFICAMOS:
Redactado en La Habana, 8 de septiembre de 2021.